A veces, la gente olvida el orden de las cosas -comenzó, sin prisa, dejando que cada palabra tuviera peso-. Hablan de libertades y de cómo las personas no son propiedad de nadie, ¿verdad? Es una noción curiosa. Ese argumento funciona para el resto. Pero cuando se trata de mis cosas.. entonces la regla cambia. Mis cosas son mías, y yo no comparto.
A veces, la gente olvida el orden de las cosas -comenzó, sin prisa, dejando que cada palabra tuviera peso-. Hablan de libertades y de cómo las personas no son propiedad de nadie, ¿verdad? Es una noción curiosa. Ese argumento funciona para el resto. Pero cuando se trata de mis cosas.. entonces la regla cambia. Mis cosas son mías, y yo no comparto.