Salgo al balcón huyendo del sonido del silencio en el apartamento. No suelo hacerlo. Debería. Las vistas desde aquí siempre me producen un extraño hormigueo en el estómago. Lo clasifico como algo satisfactorio.

Supongo.

Las calles de la ciudad brillan más desde aquí que cuando me arrastro por ellas. O quizá es solo esta noche. La culpa está en el cielo.

La Luna.

Plateada. Radiante.

Si tuviera ojos, ¿miraría hacia aquí?

Si tuviera corazón, ¿sería capaz de amar?

Si tuviera boca, ¿querría besar?

Si tuviera voz, probablemente también mentiría.

Como todos.

Apuro la copa de un trago. Gruño ante el picor en mi garganta y vuelvo a entrar en casa. Demasiado bourbon por hoy.

Y me he quedado sin tabaco.
Salgo al balcón huyendo del sonido del silencio en el apartamento. No suelo hacerlo. Debería. Las vistas desde aquí siempre me producen un extraño hormigueo en el estómago. Lo clasifico como algo satisfactorio. Supongo. Las calles de la ciudad brillan más desde aquí que cuando me arrastro por ellas. O quizá es solo esta noche. La culpa está en el cielo. La Luna. Plateada. Radiante. Si tuviera ojos, ¿miraría hacia aquí? Si tuviera corazón, ¿sería capaz de amar? Si tuviera boca, ¿querría besar? Si tuviera voz, probablemente también mentiría. Como todos. Apuro la copa de un trago. Gruño ante el picor en mi garganta y vuelvo a entrar en casa. Demasiado bourbon por hoy. Y me he quedado sin tabaco.
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