Capítulo nuevo, protagonistas conocidos
Fandom OC
Categoría Slice of Life
Samantha Murphy
El rostro de Lorraine se muestra cansado. Está ojerosa y su semblante es un panorama de aparente desinterés. Pero sólo es una pantalla. En realidad, a pesar del cómo luce, está atenta.
— Debo decir que no esperaba una llamada tuya así de la nada. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Quince años? ¿Quizás más? Dios. . . Ahora me siento más vieja de lo que ya me veo de por sí. —
Lorraine suspira. Voltea a un costado y deja salir el humo por la ventana. Por suerte están en el único restaurante de la zona que aún admite fumadores.
Delante de ella está Samantha. Su amiga de la adolescencia a quien la unió el amor por la lectura.
Las circunstancias de la vida pasaron y perdieron contacto. Algo muy normal con amistades de la adolescencia. La vida jala en distintas direcciones y la gente va con ellas. No se dejaron de hablar por algo personal. Y viendo el libro que Samantha abraza como a un bebé, sabe que aún tiene ese amor por la lectura.
Aunque hay días en los que Lorraine no sabe si ella mantiene ese amor. Quizás convertir ese gusto en su trabajo había sido un error. Pero el momento de arrepentirse ya había quedado muy atrás. Los libros son su vida para bien y para mal.
— ¿Cómo has estado, Samantha? ¿Cómo te ha tratado la vida? —
Aplasta el cigarrillo en el cenicero. Bebe un poco de café.
— ¿Y a qué se debe que hayas querido contactarme tan repentinamente? No es que no me alegre verte ni nada, no me malentiendas. . . Sólo es un poco curioso. —
El rostro de Lorraine se muestra cansado. Está ojerosa y su semblante es un panorama de aparente desinterés. Pero sólo es una pantalla. En realidad, a pesar del cómo luce, está atenta.
— Debo decir que no esperaba una llamada tuya así de la nada. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Quince años? ¿Quizás más? Dios. . . Ahora me siento más vieja de lo que ya me veo de por sí. —
Lorraine suspira. Voltea a un costado y deja salir el humo por la ventana. Por suerte están en el único restaurante de la zona que aún admite fumadores.
Delante de ella está Samantha. Su amiga de la adolescencia a quien la unió el amor por la lectura.
Las circunstancias de la vida pasaron y perdieron contacto. Algo muy normal con amistades de la adolescencia. La vida jala en distintas direcciones y la gente va con ellas. No se dejaron de hablar por algo personal. Y viendo el libro que Samantha abraza como a un bebé, sabe que aún tiene ese amor por la lectura.
Aunque hay días en los que Lorraine no sabe si ella mantiene ese amor. Quizás convertir ese gusto en su trabajo había sido un error. Pero el momento de arrepentirse ya había quedado muy atrás. Los libros son su vida para bien y para mal.
— ¿Cómo has estado, Samantha? ¿Cómo te ha tratado la vida? —
Aplasta el cigarrillo en el cenicero. Bebe un poco de café.
— ¿Y a qué se debe que hayas querido contactarme tan repentinamente? No es que no me alegre verte ni nada, no me malentiendas. . . Sólo es un poco curioso. —
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El rostro de Lorraine se muestra cansado. Está ojerosa y su semblante es un panorama de aparente desinterés. Pero sólo es una pantalla. En realidad, a pesar del cómo luce, está atenta.
— Debo decir que no esperaba una llamada tuya así de la nada. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Quince años? ¿Quizás más? Dios. . . Ahora me siento más vieja de lo que ya me veo de por sí. —
Lorraine suspira. Voltea a un costado y deja salir el humo por la ventana. Por suerte están en el único restaurante de la zona que aún admite fumadores.
Delante de ella está Samantha. Su amiga de la adolescencia a quien la unió el amor por la lectura.
Las circunstancias de la vida pasaron y perdieron contacto. Algo muy normal con amistades de la adolescencia. La vida jala en distintas direcciones y la gente va con ellas. No se dejaron de hablar por algo personal. Y viendo el libro que Samantha abraza como a un bebé, sabe que aún tiene ese amor por la lectura.
Aunque hay días en los que Lorraine no sabe si ella mantiene ese amor. Quizás convertir ese gusto en su trabajo había sido un error. Pero el momento de arrepentirse ya había quedado muy atrás. Los libros son su vida para bien y para mal.
— ¿Cómo has estado, Samantha? ¿Cómo te ha tratado la vida? —
Aplasta el cigarrillo en el cenicero. Bebe un poco de café.
— ¿Y a qué se debe que hayas querido contactarme tan repentinamente? No es que no me alegre verte ni nada, no me malentiendas. . . Sólo es un poco curioso. —
Tipo
Individual
Líneas
1
Estado
Disponible
1
turno
0
maullidos