— Bajo el resplandor de una luna inmensa, una figura descendió desde los cielos envuelta en luz plateada. Sus largos cabellos oscuros danzaban con el viento mientras sus ojos azules observaban el mundo con una serenidad imposible de comprender para los mortales. Cada paso que daba parecía detener el tiempo mismo, como si la noche reconociera a su soberana. Killa alzó la mirada hacia el firmamento y una tenue sonrisa cruzó sus labios —
La luna ilumina a todos por igual... incluso a quienes han olvidado mirar hacia ella.
— La luz a su alrededor brilló con más intensidad —
Soy Killa, Diosa de la Luna. Mientras la noche exista, mi presencia jamás abandonará este mundo.
— Su voz se desvaneció entre el viento, pero su brillo permaneció, eterno como las estrellas —
La luna ilumina a todos por igual... incluso a quienes han olvidado mirar hacia ella.
— La luz a su alrededor brilló con más intensidad —
Soy Killa, Diosa de la Luna. Mientras la noche exista, mi presencia jamás abandonará este mundo.
— Su voz se desvaneció entre el viento, pero su brillo permaneció, eterno como las estrellas —
— Bajo el resplandor de una luna inmensa, una figura descendió desde los cielos envuelta en luz plateada. Sus largos cabellos oscuros danzaban con el viento mientras sus ojos azules observaban el mundo con una serenidad imposible de comprender para los mortales. Cada paso que daba parecía detener el tiempo mismo, como si la noche reconociera a su soberana. Killa alzó la mirada hacia el firmamento y una tenue sonrisa cruzó sus labios —
La luna ilumina a todos por igual... incluso a quienes han olvidado mirar hacia ella.
— La luz a su alrededor brilló con más intensidad —
Soy Killa, Diosa de la Luna. Mientras la noche exista, mi presencia jamás abandonará este mundo.
— Su voz se desvaneció entre el viento, pero su brillo permaneció, eterno como las estrellas —