En un intento por levantar la moral, la soldado más joven se acercó finalmente, aunque no fueran a reconocerla en esa ocasión. No era importante mostrarse con la armadura y el rostro cubierto por el casco, solo que su voz fuera escuchada por aquellos compañeros que en algún momento le habían confiado sus vidas.
Serena, como solamente alguien con poder podría acercarse, ella mantuvo la mirada.

— Si no es posible... que sea, y si deberá ser será, si Dios es todo no es solo lo que consideráis bueno, sino que también es la luz en la oscuridad: iluminará tanto al justo como al injusto en el camino del libre albedrío y no dará castigo hasta el juicio final.
Todos nuestros días son, entonces, una oportunidad para elegir un camino justo, y mientras los injustos dejan ese tiempo pasar como arena entre sus dedos, el justo sufrirá cada segundo como un siglo.
No se sigue a Dios para hacer el bien, vosotros hacéis el bien porque es lo que Dios ha sembrado en vosotros.

Toda vuestra bondad y disciplina que ha sido dada por él, a él volverá, y su reino será entonces una familia unida en un abrazo que solo el mortal puede soñar.
En un intento por levantar la moral, la soldado más joven se acercó finalmente, aunque no fueran a reconocerla en esa ocasión. No era importante mostrarse con la armadura y el rostro cubierto por el casco, solo que su voz fuera escuchada por aquellos compañeros que en algún momento le habían confiado sus vidas. Serena, como solamente alguien con poder podría acercarse, ella mantuvo la mirada. — Si no es posible... que sea, y si deberá ser será, si Dios es todo no es solo lo que consideráis bueno, sino que también es la luz en la oscuridad: iluminará tanto al justo como al injusto en el camino del libre albedrío y no dará castigo hasta el juicio final. Todos nuestros días son, entonces, una oportunidad para elegir un camino justo, y mientras los injustos dejan ese tiempo pasar como arena entre sus dedos, el justo sufrirá cada segundo como un siglo. No se sigue a Dios para hacer el bien, vosotros hacéis el bien porque es lo que Dios ha sembrado en vosotros. Toda vuestra bondad y disciplina que ha sido dada por él, a él volverá, y su reino será entonces una familia unida en un abrazo que solo el mortal puede soñar.
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