La lluvia había comenzado a caer sobre Seúl hacía apenas unos minutos. No era una tormenta fuerte, sino una de esas lloviznas constantes que convertían las luces de la ciudad en reflejos dorados sobre el asfalto.
Theo Ryuu aprovechó uno de sus pocos días libres para desaparecer del mundo.
Nada de reuniones. Nada de investigaciones. Nada de llamadas relacionadas con su empresa.
Solo él.
Y una cafetería abierta las veinticuatro horas en una calle poco transitada.
El aroma a café recién molido se mezclaba con el olor dulce de la repostería recién horneada. Theo ocupaba una mesa junto a la ventana, vestido de manera sencilla para alguien que normalmente aparecía en revistas de negocios.
Una camisa negra remangada hasta los antebrazos.
Jeans oscuros.
Y una expresión tranquila poco habitual en él.
Frente a él descansaba una taza de chocolate caliente con menta, su bebida favorita en días como ese.
Por primera vez en semanas no tenía ninguna prisa.
Observó a las pocas personas que iban y venían mientras hojeaba un libro que apenas estaba leyendo.
Su atención terminó desviándose hacia la puerta cuando el sonido de una campanilla anunció una nueva llegada.
Levantó la vista.
Y durante un instante sus ojos se encontraron con los de aquella persona.
Theo arqueó una ceja con una pequeña sonrisa relajada.
- Parece que la lluvia está obligando a todos a refugiarse aquí esta noche.
Tomó un sorbo de su bebida.
- Hay varias mesas libres, pero si quieres evitar la ventana puedo compartir la mía.
Su tono era amistoso, directo y natural.
Después apoyó el brazo sobre el respaldo de la silla y observó nuevamente el exterior.
- Aunque debo advertirte que no soy muy entretenido cuando intento descansar.
La leve sonrisa en su rostro decía exactamente lo contrario.
La cafetería seguía llena del murmullo suave de conversaciones lejanas y del sonido de la lluvia golpeando los cristales.
Theo esperaba una respuesta mientras la noche continuaba avanzando lentamente.
[Rol abierto]
Theo Ryuu aprovechó uno de sus pocos días libres para desaparecer del mundo.
Nada de reuniones. Nada de investigaciones. Nada de llamadas relacionadas con su empresa.
Solo él.
Y una cafetería abierta las veinticuatro horas en una calle poco transitada.
El aroma a café recién molido se mezclaba con el olor dulce de la repostería recién horneada. Theo ocupaba una mesa junto a la ventana, vestido de manera sencilla para alguien que normalmente aparecía en revistas de negocios.
Una camisa negra remangada hasta los antebrazos.
Jeans oscuros.
Y una expresión tranquila poco habitual en él.
Frente a él descansaba una taza de chocolate caliente con menta, su bebida favorita en días como ese.
Por primera vez en semanas no tenía ninguna prisa.
Observó a las pocas personas que iban y venían mientras hojeaba un libro que apenas estaba leyendo.
Su atención terminó desviándose hacia la puerta cuando el sonido de una campanilla anunció una nueva llegada.
Levantó la vista.
Y durante un instante sus ojos se encontraron con los de aquella persona.
Theo arqueó una ceja con una pequeña sonrisa relajada.
- Parece que la lluvia está obligando a todos a refugiarse aquí esta noche.
Tomó un sorbo de su bebida.
- Hay varias mesas libres, pero si quieres evitar la ventana puedo compartir la mía.
Su tono era amistoso, directo y natural.
Después apoyó el brazo sobre el respaldo de la silla y observó nuevamente el exterior.
- Aunque debo advertirte que no soy muy entretenido cuando intento descansar.
La leve sonrisa en su rostro decía exactamente lo contrario.
La cafetería seguía llena del murmullo suave de conversaciones lejanas y del sonido de la lluvia golpeando los cristales.
Theo esperaba una respuesta mientras la noche continuaba avanzando lentamente.
[Rol abierto]
La lluvia había comenzado a caer sobre Seúl hacía apenas unos minutos. No era una tormenta fuerte, sino una de esas lloviznas constantes que convertían las luces de la ciudad en reflejos dorados sobre el asfalto.
Theo Ryuu aprovechó uno de sus pocos días libres para desaparecer del mundo.
Nada de reuniones. Nada de investigaciones. Nada de llamadas relacionadas con su empresa.
Solo él.
Y una cafetería abierta las veinticuatro horas en una calle poco transitada.
El aroma a café recién molido se mezclaba con el olor dulce de la repostería recién horneada. Theo ocupaba una mesa junto a la ventana, vestido de manera sencilla para alguien que normalmente aparecía en revistas de negocios.
Una camisa negra remangada hasta los antebrazos.
Jeans oscuros.
Y una expresión tranquila poco habitual en él.
Frente a él descansaba una taza de chocolate caliente con menta, su bebida favorita en días como ese.
Por primera vez en semanas no tenía ninguna prisa.
Observó a las pocas personas que iban y venían mientras hojeaba un libro que apenas estaba leyendo.
Su atención terminó desviándose hacia la puerta cuando el sonido de una campanilla anunció una nueva llegada.
Levantó la vista.
Y durante un instante sus ojos se encontraron con los de aquella persona.
Theo arqueó una ceja con una pequeña sonrisa relajada.
- Parece que la lluvia está obligando a todos a refugiarse aquí esta noche.
Tomó un sorbo de su bebida.
- Hay varias mesas libres, pero si quieres evitar la ventana puedo compartir la mía.
Su tono era amistoso, directo y natural.
Después apoyó el brazo sobre el respaldo de la silla y observó nuevamente el exterior.
- Aunque debo advertirte que no soy muy entretenido cuando intento descansar.
La leve sonrisa en su rostro decía exactamente lo contrario.
La cafetería seguía llena del murmullo suave de conversaciones lejanas y del sonido de la lluvia golpeando los cristales.
Theo esperaba una respuesta mientras la noche continuaba avanzando lentamente.
[Rol abierto]