Últimamente Rose estaba ida, pero no era extraño, Maeron no la conocía de otra forma.

Hablaba de forma incoherente, mencionando gente que, para el chico, no existía, lugares donde no estaban y objetos que no existían donde Rose decía que estaban; para Maeron la respuesta era obvia, era una mujer algo tonta que no podía cuidarse por sí sola, probablemente por eso no tenía compañía. Por eso la acogió en su cabaña.

Rose se mostró familiar con él desde el principio, llamándolo por su nombre y tratándolo como si se conocieran de tiempo atrás, en la mente de Rose se conocían de tiempo atrás y lo trató tan bien como su capacidad mental se lo permitía.
Cuando no se lo permitía se quedaba en cama durante horas y horas, Maeron la vería llorando o hablando sola mientras miraba la pared como si allí estuviera lo que sus ojos inquietos tanto buscaban o de lo que huía cuando la acechaban los terrores nocturnos.

Claro, tenía momentos de lucidez, fugaces, no lograba hacer algo que tuviera coherencia durante estos de todas formas.


Cuando Maeron entró a la cabaña le llegó el aroma de la comida que Rose preparaba, pero ese aroma no era nada que le abriera el apetito, solo olía a tierra y agua caliente.
La mujer alzó la mirada al ver que Maeron había regresado y se apresuró a servirle en un plato una porción de sopa, la cual le extendió cuando se sentaron ambos, pero lo que Maeron recibió no fue nada más que agua apenas caliente con piedras mal lavadas.

Ella se le quedó viendo, esperando su reacción.

Maeron Walcott
Últimamente Rose estaba ida, pero no era extraño, Maeron no la conocía de otra forma. Hablaba de forma incoherente, mencionando gente que, para el chico, no existía, lugares donde no estaban y objetos que no existían donde Rose decía que estaban; para Maeron la respuesta era obvia, era una mujer algo tonta que no podía cuidarse por sí sola, probablemente por eso no tenía compañía. Por eso la acogió en su cabaña. Rose se mostró familiar con él desde el principio, llamándolo por su nombre y tratándolo como si se conocieran de tiempo atrás, en la mente de Rose se conocían de tiempo atrás y lo trató tan bien como su capacidad mental se lo permitía. Cuando no se lo permitía se quedaba en cama durante horas y horas, Maeron la vería llorando o hablando sola mientras miraba la pared como si allí estuviera lo que sus ojos inquietos tanto buscaban o de lo que huía cuando la acechaban los terrores nocturnos. Claro, tenía momentos de lucidez, fugaces, no lograba hacer algo que tuviera coherencia durante estos de todas formas. Cuando Maeron entró a la cabaña le llegó el aroma de la comida que Rose preparaba, pero ese aroma no era nada que le abriera el apetito, solo olía a tierra y agua caliente. La mujer alzó la mirada al ver que Maeron había regresado y se apresuró a servirle en un plato una porción de sopa, la cual le extendió cuando se sentaron ambos, pero lo que Maeron recibió no fue nada más que agua apenas caliente con piedras mal lavadas. Ella se le quedó viendo, esperando su reacción. [ripple_garnet_crow_524]
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