La cocina del búnker permanecía tranquila, como era habitual. Hoy no había llamadas, ni discusiones sobre criaturas imposibles de matar, ni páginas de grimorios o libros esparcidas sobre las mesas de la biblioteca. Solo el suave zumbido de los fluorescentes y el aroma del café recién hecho llenando el ambiente.

Hope permanecía apoyada contra la mesa de la cocina, sosteniendo la taza entre ambas manos mientras observaba distraídamente el vapor ascender en suaves espirales. Con el paso de los años y lo que había vivido, más concretamente en el ultimo año y medio que habia pasado, había aprendido a apreciar aquellos pequeños momentos de calma, aunque fueran escasos y casi siempre temporales. Porque tenia mas que comprobado que la paz nunca duraba demasiado.

Aun así, por un rato, se iba a permitir ignorar el peso de las responsabilidades, las amenazas constantes y los problemas que inevitablemente acabarían encontrándola. El café estaba caliente, el búnker seguía en pie y nadie parecía necesitarla de forma urgente.

Por ahora, eso era suficiente.
La cocina del búnker permanecía tranquila, como era habitual. Hoy no había llamadas, ni discusiones sobre criaturas imposibles de matar, ni páginas de grimorios o libros esparcidas sobre las mesas de la biblioteca. Solo el suave zumbido de los fluorescentes y el aroma del café recién hecho llenando el ambiente. Hope permanecía apoyada contra la mesa de la cocina, sosteniendo la taza entre ambas manos mientras observaba distraídamente el vapor ascender en suaves espirales. Con el paso de los años y lo que había vivido, más concretamente en el ultimo año y medio que habia pasado, había aprendido a apreciar aquellos pequeños momentos de calma, aunque fueran escasos y casi siempre temporales. Porque tenia mas que comprobado que la paz nunca duraba demasiado. Aun así, por un rato, se iba a permitir ignorar el peso de las responsabilidades, las amenazas constantes y los problemas que inevitablemente acabarían encontrándola. El café estaba caliente, el búnker seguía en pie y nadie parecía necesitarla de forma urgente. Por ahora, eso era suficiente.
Me encocora
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