Las doce y veintidós de la noche y estoy parado delante de la nevera de una tienda de conveniencia, convenciéndome de que no cogeré el Monster.
Lo acabo cogiendo.
También unas Lays.
No doy más vueltas y me dirijo a la caja. La chica no levanta la mirada de la pantalla del móvil. Bien. Añado un encendedor. El mío lleva dos días a punto de quedarse sin gas y no me apetece que lo haga en el peor momento.
Afuera llueve. Desde los cristales la ciudad parece un cuadro mal iluminado. Las puertas automáticas se abren. Alguien entra en la tienda oculto detrás de su paraguas.
El pitido de los productos al pasar por el lector me saca de mi distracción. Pago en efectivo.
La persona deja el paraguas en el cubo y pasa por mi lado.
Nos cruzamos.
En el exterior me espera el olor de la lluvia y de asfalto mojado. Podría mojarme de regreso a mi apartamento.
Por alguna razón decido quedarme. Quizá a esperar a que deje de llover. Puede que por un motivo distinto.
Lo acabo cogiendo.
También unas Lays.
No doy más vueltas y me dirijo a la caja. La chica no levanta la mirada de la pantalla del móvil. Bien. Añado un encendedor. El mío lleva dos días a punto de quedarse sin gas y no me apetece que lo haga en el peor momento.
Afuera llueve. Desde los cristales la ciudad parece un cuadro mal iluminado. Las puertas automáticas se abren. Alguien entra en la tienda oculto detrás de su paraguas.
El pitido de los productos al pasar por el lector me saca de mi distracción. Pago en efectivo.
La persona deja el paraguas en el cubo y pasa por mi lado.
Nos cruzamos.
En el exterior me espera el olor de la lluvia y de asfalto mojado. Podría mojarme de regreso a mi apartamento.
Por alguna razón decido quedarme. Quizá a esperar a que deje de llover. Puede que por un motivo distinto.
Las doce y veintidós de la noche y estoy parado delante de la nevera de una tienda de conveniencia, convenciéndome de que no cogeré el Monster.
Lo acabo cogiendo.
También unas Lays.
No doy más vueltas y me dirijo a la caja. La chica no levanta la mirada de la pantalla del móvil. Bien. Añado un encendedor. El mío lleva dos días a punto de quedarse sin gas y no me apetece que lo haga en el peor momento.
Afuera llueve. Desde los cristales la ciudad parece un cuadro mal iluminado. Las puertas automáticas se abren. Alguien entra en la tienda oculto detrás de su paraguas.
El pitido de los productos al pasar por el lector me saca de mi distracción. Pago en efectivo.
La persona deja el paraguas en el cubo y pasa por mi lado.
Nos cruzamos.
En el exterior me espera el olor de la lluvia y de asfalto mojado. Podría mojarme de regreso a mi apartamento.
Por alguna razón decido quedarme. Quizá a esperar a que deje de llover. Puede que por un motivo distinto.