En el corazón de la gran ciudad, como si el tiempo se hubiera detenido en aquel callejón olvidado. Se encontraba la librería Eco, en decadas anteriores considerada a nivel global como un templo de la arquitectura antigua y el conocimiento, hoy es un rincón desgastado que la tecnología intentó borrar.
Aún asi Aeris se resistió, no cambio ni siquiera un clavo desde aquella época. Domingo a domingo muy temprano en la mañana, las luces se encendían en la desgastada librería. Los pocos que se atrevían a ir, describian a la chica como alguien fuera de si, su cuerpo estaba ahí, pero su mente parecía estar en otra realidad. Un cascarón vacio...
Aún asi Aeris se resistió, no cambio ni siquiera un clavo desde aquella época. Domingo a domingo muy temprano en la mañana, las luces se encendían en la desgastada librería. Los pocos que se atrevían a ir, describian a la chica como alguien fuera de si, su cuerpo estaba ahí, pero su mente parecía estar en otra realidad. Un cascarón vacio...
En el corazón de la gran ciudad, como si el tiempo se hubiera detenido en aquel callejón olvidado. Se encontraba la librería Eco, en decadas anteriores considerada a nivel global como un templo de la arquitectura antigua y el conocimiento, hoy es un rincón desgastado que la tecnología intentó borrar.
Aún asi Aeris se resistió, no cambio ni siquiera un clavo desde aquella época. Domingo a domingo muy temprano en la mañana, las luces se encendían en la desgastada librería. Los pocos que se atrevían a ir, describian a la chica como alguien fuera de si, su cuerpo estaba ahí, pero su mente parecía estar en otra realidad. Un cascarón vacio...