El joven cura permanecía de pie sobre una antigua estructura de piedra cubierta de musgo, contemplando el inmenso mar de ruinas suspendidas entre la niebla. El viento agitaba suavemente su abrigo mientras observaba el paisaje perdido en sus pensamientos. Entonces, una pequeña ave blanca descendió del cielo y se posó con delicadeza sobre su mano extendida. El cura sonrió con calma, admirando a la diminuta visitante en medio de aquel silencioso y misterioso mundo.
El joven cura permanecía de pie sobre una antigua estructura de piedra cubierta de musgo, contemplando el inmenso mar de ruinas suspendidas entre la niebla. El viento agitaba suavemente su abrigo mientras observaba el paisaje perdido en sus pensamientos. Entonces, una pequeña ave blanca descendió del cielo y se posó con delicadeza sobre su mano extendida. El cura sonrió con calma, admirando a la diminuta visitante en medio de aquel silencioso y misterioso mundo.
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