– ¿Me he pasado?
Apoyada con la punta de los pies y dedos de las manos a la carcasa de una farola, Halley ladeó la cabeza observando al sujeto que acababa de atrapar, o más bien envolver en sus telarañas.
– Nah, robaste una Play 5 a una niña, ¿sabes lo que cuesta y lo que se habrán gastado sus padres? Yo creo que te lo tienes merecido... Oye, ¿respiras? Te he dejado un huequecito adrede en la nariz y la boca.
El tipo se sacudió, emitiendo sonidos inaudibles.
– Seh, estás bien.
Apoyada con la punta de los pies y dedos de las manos a la carcasa de una farola, Halley ladeó la cabeza observando al sujeto que acababa de atrapar, o más bien envolver en sus telarañas.
– Nah, robaste una Play 5 a una niña, ¿sabes lo que cuesta y lo que se habrán gastado sus padres? Yo creo que te lo tienes merecido... Oye, ¿respiras? Te he dejado un huequecito adrede en la nariz y la boca.
El tipo se sacudió, emitiendo sonidos inaudibles.
– Seh, estás bien.
– ¿Me he pasado?
Apoyada con la punta de los pies y dedos de las manos a la carcasa de una farola, Halley ladeó la cabeza observando al sujeto que acababa de atrapar, o más bien envolver en sus telarañas.
– Nah, robaste una Play 5 a una niña, ¿sabes lo que cuesta y lo que se habrán gastado sus padres? Yo creo que te lo tienes merecido... Oye, ¿respiras? Te he dejado un huequecito adrede en la nariz y la boca.
El tipo se sacudió, emitiendo sonidos inaudibles.
– Seh, estás bien.