⸻ ¿Qué carajos eres tu y qué buscas? ⸻ apenas fue un susurro débil, notándose perfectamente el desgano en su tono. No hizo contacto visual con su visitante, sus ojos estaban fijos en los enormes hologramas corporativos que parpadeaban a lo lejos.
Su mente, como siempre, estaba perdida en otras cosas. Con los brazos sobre el borde de la estructura, apoyando el peso de su cuerpo bajo su chaqueta holgada, le dio otra calada lenta al cigarro.
La habían sorprendido en uno de sus lugares favoritos. Quien sabe por qué. Pero desde ahí arriba, el tráfico aéreo era solo una corriente de luces borrosas, y el caos de las calles inferiores quedaba reducido a un simple ruido blanco. Era una de las pocas zonas de Night City en donde la albina podía respirar sin que la ciudad la volviera loca.
Su mente, como siempre, estaba perdida en otras cosas. Con los brazos sobre el borde de la estructura, apoyando el peso de su cuerpo bajo su chaqueta holgada, le dio otra calada lenta al cigarro.
La habían sorprendido en uno de sus lugares favoritos. Quien sabe por qué. Pero desde ahí arriba, el tráfico aéreo era solo una corriente de luces borrosas, y el caos de las calles inferiores quedaba reducido a un simple ruido blanco. Era una de las pocas zonas de Night City en donde la albina podía respirar sin que la ciudad la volviera loca.
⸻ ¿Qué carajos eres tu y qué buscas? ⸻ apenas fue un susurro débil, notándose perfectamente el desgano en su tono. No hizo contacto visual con su visitante, sus ojos estaban fijos en los enormes hologramas corporativos que parpadeaban a lo lejos.
Su mente, como siempre, estaba perdida en otras cosas. Con los brazos sobre el borde de la estructura, apoyando el peso de su cuerpo bajo su chaqueta holgada, le dio otra calada lenta al cigarro.
La habían sorprendido en uno de sus lugares favoritos. Quien sabe por qué. Pero desde ahí arriba, el tráfico aéreo era solo una corriente de luces borrosas, y el caos de las calles inferiores quedaba reducido a un simple ruido blanco. Era una de las pocas zonas de Night City en donde la albina podía respirar sin que la ciudad la volviera loca.