Lyara había permanecido en silencio durante buena parte de la grabación, con los brazos cruzados sobre el pecho y la espalda hundida contra el respaldo del sofá. Desde fuera podía parecer tranquila, incluso distraída, pero la tensión que poco a poco se acumulaba en su mandíbula contaba una historia diferente. Había escuchado demasiados rumores desde que llegó a aquel mundo. Demasiadas pistas falsas. Demasiadas personas asegurando haber visto algo que al final no conducía a ninguna parte. Por eso se obligó a mantenerse quieta mientras el video avanzaba, analizando cada detalle con la misma paciencia que habría tenido frente a un enemigo desconocido.

Sin embargo, conforme los nombres comenzaron a aparecer, aquella calma empezó a resquebrajarse. Apenas un ligero movimiento de cabeza, una ceja arqueada apenas notoria, una mirada más atenta hacia la pantalla y los dedos cerrándose lentamente sobre el reposabrazos. Reconocía algunas referencias. Otras simplemente encajaban demasiado bien con historias que había escuchado años atrás. Para cuando la grabación terminó, la expresión de Lyara ya no era la misma.

Su mirada permaneció fija en la pantalla unos segundos más, inmóvil, repasando mentalmente cada palabra que había alcanzado a escuchar. Durante meses había intentado encontrarlos sin éxito, avanzando a ciegas por un mundo que ni siquiera comprendía del todo. Había esperado porque estaba herida, por que no sabía donde empezar.

Dejó escapar el aire lentamente antes de incorporarse. El movimiento hizo protestar varias de las heridas que aún no terminaban de sanar, aunque aquello apenas consiguió arrancarle una pequeña mueca. Hacía tiempo que había aprendido a ignorar el dolor.

— Necesitamos llegar ahí, Jason Ridlle

Su voz rompió el silencio de la habitación sin elevarse demasiado. No era una orden, pero tampoco le estaba preguntando. Volvió la vista hacia Jason por encima de su hombro.

— Los encontré.
Lyara había permanecido en silencio durante buena parte de la grabación, con los brazos cruzados sobre el pecho y la espalda hundida contra el respaldo del sofá. Desde fuera podía parecer tranquila, incluso distraída, pero la tensión que poco a poco se acumulaba en su mandíbula contaba una historia diferente. Había escuchado demasiados rumores desde que llegó a aquel mundo. Demasiadas pistas falsas. Demasiadas personas asegurando haber visto algo que al final no conducía a ninguna parte. Por eso se obligó a mantenerse quieta mientras el video avanzaba, analizando cada detalle con la misma paciencia que habría tenido frente a un enemigo desconocido. Sin embargo, conforme los nombres comenzaron a aparecer, aquella calma empezó a resquebrajarse. Apenas un ligero movimiento de cabeza, una ceja arqueada apenas notoria, una mirada más atenta hacia la pantalla y los dedos cerrándose lentamente sobre el reposabrazos. Reconocía algunas referencias. Otras simplemente encajaban demasiado bien con historias que había escuchado años atrás. Para cuando la grabación terminó, la expresión de Lyara ya no era la misma. Su mirada permaneció fija en la pantalla unos segundos más, inmóvil, repasando mentalmente cada palabra que había alcanzado a escuchar. Durante meses había intentado encontrarlos sin éxito, avanzando a ciegas por un mundo que ni siquiera comprendía del todo. Había esperado porque estaba herida, por que no sabía donde empezar. Dejó escapar el aire lentamente antes de incorporarse. El movimiento hizo protestar varias de las heridas que aún no terminaban de sanar, aunque aquello apenas consiguió arrancarle una pequeña mueca. Hacía tiempo que había aprendido a ignorar el dolor. — Necesitamos llegar ahí, [Clock.Pov] Su voz rompió el silencio de la habitación sin elevarse demasiado. No era una orden, pero tampoco le estaba preguntando. Volvió la vista hacia Jason por encima de su hombro. — Los encontré.
Me encocora
3
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados