Mírenlo… temblando, forcejeando, intentando escapar como si realmente hubiera algún lugar al que pudiera huir. Esa es la parte que más disfruto de los héroes y sus pequeños mundos: siempre creen que el terror tiene límites y puede superarse. Pero no los tiene. El miedo sigue creciendo hasta que consume cada pensamiento, cada súplica y cada miserable intento de esperanza. Y cuando finalmente entienden eso… ya es demasiado tarde… y esa mirada. Es el instante exacto en que alguien comprende que ya no importa cuánto corra, cuánto grite o cuánto rece. Porque el miedo ya entró en su mente. Los héroes siempre hablan de esperanza, valor y justicia hasta que sienten unas manos alrededor de su cuello. Y entonces… todos hacen el mismo sonido al romperse.
Mírenlo… temblando, forcejeando, intentando escapar como si realmente hubiera algún lugar al que pudiera huir. Esa es la parte que más disfruto de los héroes y sus pequeños mundos: siempre creen que el terror tiene límites y puede superarse. Pero no los tiene. El miedo sigue creciendo hasta que consume cada pensamiento, cada súplica y cada miserable intento de esperanza. Y cuando finalmente entienden eso… ya es demasiado tarde… y esa mirada. Es el instante exacto en que alguien comprende que ya no importa cuánto corra, cuánto grite o cuánto rece. Porque el miedo ya entró en su mente. Los héroes siempre hablan de esperanza, valor y justicia hasta que sienten unas manos alrededor de su cuello. Y entonces… todos hacen el mismo sonido al romperse.
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados