No imploréis la clemencia de un Dios al que habéis vendido en cada transacción de vuestro templo. Yo soy el único sacramento que os queda por recibir: el de la retribución.
No imploréis la clemencia de un Dios al que habéis vendido en cada transacción de vuestro templo. Yo soy el único sacramento que os queda por recibir: el de la retribución.