https://youtu.be/how2fuwTBdE?is=ZiF2mwM8Z8NOFQn4

*EL NUEVO MUNDO.*

No aparto la mirada de tus ojos.

Porque ahora sí puedo verte completo.

No al hombre.
No al asesino.
No al demonio que aprendió a disfrutar de la crueldad como si fuese respirar.

Te veo a ti.

Y quizás por eso…
no siento miedo.

Mi mano asciende lentamente hasta cubrir la tuya sobre mi mejilla.
El hilo rojo late entre ambos como si fuese un nervio vivo.
Como si el propio caos estuviese escuchándonos.

—Selin sigue hablándome en sueños.

Mi voz apenas es un susurro.

—Y cuanto más escucho… más entiendo que este mundo nació roto.

El vacío a nuestro alrededor palpita.
Sin cielo.
Sin tierra.
Sólo nosotros.

—Las almas fueron encerradas en cuerpos imperfectos.
Separadas.
Condenadas a sentir miedo, odio, hambre, pérdida…
A vivir aisladas unas de otras creyéndose individuos.

Cierro los ojos apenas un instante.

—Pero yo puedo escucharlas.
Puedo sentir cómo todas desean lo mismo.

Mi frente termina apoyándose contra la tuya.

—Conectarse.

El hilo rojo resplandece con más intensidad.
Como una arteria atravesando la oscuridad absoluta.

—Quiero destruir este mundo.
No por odio.
No por venganza.

—Quiero destruirlo para reconstruirlo.

Cada palabra cae lenta.
Irrevocable.

—Un lugar donde ningún corazón vuelva a estar solo.
Donde las almas puedan tocarse entre sí.
Comprenderse.
Sentirse.
Como una única existencia perfecta.

Mi pulgar roza apenas tus labios.

—Y para alcanzar algo así…

Silencio.

—Todo tiene que morir primero.

Mis ojos entreabiertos buscan los tuyos una última vez.

Y entonces sonrío.

Triste.
Hambrienta.
Decidida.

—En nombre del Caos.

Después de pronunciarlo, reduzco la distancia entre ambos.

No es un beso apasionado.
Ni desesperado.

Es apenas un roce lento de labios.
Un juramento.

Un pacto.

El tiempo suficiente para sentir tu respiración mezclarse con la mía antes de separarme unos centímetros.

—Y tú…

Mis dedos aprietan suavemente el hilo rojo.

—Serás mi adalid, Jason.
https://youtu.be/how2fuwTBdE?is=ZiF2mwM8Z8NOFQn4 *EL NUEVO MUNDO.* No aparto la mirada de tus ojos. Porque ahora sí puedo verte completo. No al hombre. No al asesino. No al demonio que aprendió a disfrutar de la crueldad como si fuese respirar. Te veo a ti. Y quizás por eso… no siento miedo. Mi mano asciende lentamente hasta cubrir la tuya sobre mi mejilla. El hilo rojo late entre ambos como si fuese un nervio vivo. Como si el propio caos estuviese escuchándonos. —Selin sigue hablándome en sueños. Mi voz apenas es un susurro. —Y cuanto más escucho… más entiendo que este mundo nació roto. El vacío a nuestro alrededor palpita. Sin cielo. Sin tierra. Sólo nosotros. —Las almas fueron encerradas en cuerpos imperfectos. Separadas. Condenadas a sentir miedo, odio, hambre, pérdida… A vivir aisladas unas de otras creyéndose individuos. Cierro los ojos apenas un instante. —Pero yo puedo escucharlas. Puedo sentir cómo todas desean lo mismo. Mi frente termina apoyándose contra la tuya. —Conectarse. El hilo rojo resplandece con más intensidad. Como una arteria atravesando la oscuridad absoluta. —Quiero destruir este mundo. No por odio. No por venganza. —Quiero destruirlo para reconstruirlo. Cada palabra cae lenta. Irrevocable. —Un lugar donde ningún corazón vuelva a estar solo. Donde las almas puedan tocarse entre sí. Comprenderse. Sentirse. Como una única existencia perfecta. Mi pulgar roza apenas tus labios. —Y para alcanzar algo así… Silencio. —Todo tiene que morir primero. Mis ojos entreabiertos buscan los tuyos una última vez. Y entonces sonrío. Triste. Hambrienta. Decidida. —En nombre del Caos. Después de pronunciarlo, reduzco la distancia entre ambos. No es un beso apasionado. Ni desesperado. Es apenas un roce lento de labios. Un juramento. Un pacto. El tiempo suficiente para sentir tu respiración mezclarse con la mía antes de separarme unos centímetros. —Y tú… Mis dedos aprietan suavemente el hilo rojo. —Serás mi adalid, Jason.
Me gusta
Me encocora
Me shockea
3
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados