El humo del cigarro se mezclaba con las luces del escenario mientras observaba el club desde un sofá terciopelo rojo, mientras en mi mano derecha reposaba un whisky. Milán seguía intentando vender la idea de que el lujo podía llenar vacíos… curioso. Porque mientras más caro era el lugar, más rotas parecían las personas dentro.

Le di otro trago al whisky antes de soltar una pequeña risa para mí mismo.
—Dios… qué aburridos están todos esta noche.
Una pareja discutía cerca de la barra. Un político sonreía demasiado falso. Y una mujer intentaba coquetear con un hombre que claramente prefería mirarse a sí mismo en el reflejo de las botellas, nada nuevo, nada interesante hasta el momento.
Apoyé la cabeza contra el respaldo mientras el jazz sonaba de fondo.
—Si esto sigue así voy a tener que empezar problemas yo mismo… y técnicamente me prometí comportarme esta semana.
El cigarro volvió lentamente entre mis labios mientras observaba el escenario con expresión que no solo mostraba lo cansado que estaba si no también lo aburrido que me encontraba.
—Milán tiene demasiada gente poderosa y muy poca gente interesante.
El humo del cigarro se mezclaba con las luces del escenario mientras observaba el club desde un sofá terciopelo rojo, mientras en mi mano derecha reposaba un whisky. Milán seguía intentando vender la idea de que el lujo podía llenar vacíos… curioso. Porque mientras más caro era el lugar, más rotas parecían las personas dentro. Le di otro trago al whisky antes de soltar una pequeña risa para mí mismo. —Dios… qué aburridos están todos esta noche. Una pareja discutía cerca de la barra. Un político sonreía demasiado falso. Y una mujer intentaba coquetear con un hombre que claramente prefería mirarse a sí mismo en el reflejo de las botellas, nada nuevo, nada interesante hasta el momento. Apoyé la cabeza contra el respaldo mientras el jazz sonaba de fondo. —Si esto sigue así voy a tener que empezar problemas yo mismo… y técnicamente me prometí comportarme esta semana. El cigarro volvió lentamente entre mis labios mientras observaba el escenario con expresión que no solo mostraba lo cansado que estaba si no también lo aburrido que me encontraba. —Milán tiene demasiada gente poderosa y muy poca gente interesante.
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