Jason Jaegerjaquez Ishtar

La tarde se sentía tranquila mientras caminaba junto a papá entre las tiendas llenas de estudiantes comprando cosas para el regreso a clases, luces brillando por todas partes, bolsas moviéndose de un lado a otro y música suave sonando desde algunos locales, aunque sinceramente lo que más llamaba la atención no era el centro comercial… era él. Papá caminaba con esa expresión seria de siempre mientras la gente se apartaba un poquito al verlo pasar y yo solo intentaba fingir que ya estaba acostumbrada, aunque seguía dándome un poco de vergüenza cuando algunas personas nos miraban demasiado. Abracé la pequeña lista de útiles contra mi pecho mientras me detenía frente a una estantería llena de cuadernos pastel y lapiceros de colores, mis ojos recorriendo todo con curiosidad hasta que noté de reojo cómo él levantaba una mochila negra enorme con una sola mano.

—Papáaa… esa mochila es gigante…—

Me acerqué rápidamente bajándole la mochila despacito mientras lo miraba con una pequeña sonrisa cansada, porque honestamente parecía que estaba escogiendo equipamiento para sobrevivir al fin del mundo y no para una estudiante de Absalon.

—No necesito una mochila antibalas… creo…—

Seguí caminando entre los estantes mirando cuadernos y pequeños accesorios mientras él continuaba observando útiles escolares con una seriedad exagerada, y cuanto más intentaba comportarse normal… más raro terminaba viéndose. Cuando una empleada se acercó un poco nerviosa y él respondió que estaba “evaluando la durabilidad” de unos lápices, sentí cómo mis orejas casi se ponían rojas de la vergüenza.

—N-No le hagas mucho caso… él habla así siempre…—

Tomé suavemente su brazo intentando apartarlo un poquito de ahí antes de que siguiera asustando sin querer a la pobre chica, aunque al final terminé soltando una pequeña risa bajita al verlo completamente concentrado mirando unos lápices aromáticos como si fueran algo súper importante.

—¿En serio estás pensando tanto en unos lápices con olor a fresa…?—

Dijo papá, lo miré unos segundos y al final terminé sonriendo más tranquila mientras dejaba un cuaderno verde dentro de la cesta, porque aunque a veces fuera demasiado serio o hiciera cosas rarísimas… salir así con él se sentía bonito de una forma simple y tranquila que realmente me gustaba.
[Jason07] La tarde se sentía tranquila mientras caminaba junto a papá entre las tiendas llenas de estudiantes comprando cosas para el regreso a clases, luces brillando por todas partes, bolsas moviéndose de un lado a otro y música suave sonando desde algunos locales, aunque sinceramente lo que más llamaba la atención no era el centro comercial… era él. Papá caminaba con esa expresión seria de siempre mientras la gente se apartaba un poquito al verlo pasar y yo solo intentaba fingir que ya estaba acostumbrada, aunque seguía dándome un poco de vergüenza cuando algunas personas nos miraban demasiado. Abracé la pequeña lista de útiles contra mi pecho mientras me detenía frente a una estantería llena de cuadernos pastel y lapiceros de colores, mis ojos recorriendo todo con curiosidad hasta que noté de reojo cómo él levantaba una mochila negra enorme con una sola mano. —Papáaa… esa mochila es gigante…— Me acerqué rápidamente bajándole la mochila despacito mientras lo miraba con una pequeña sonrisa cansada, porque honestamente parecía que estaba escogiendo equipamiento para sobrevivir al fin del mundo y no para una estudiante de Absalon. —No necesito una mochila antibalas… creo…— Seguí caminando entre los estantes mirando cuadernos y pequeños accesorios mientras él continuaba observando útiles escolares con una seriedad exagerada, y cuanto más intentaba comportarse normal… más raro terminaba viéndose. Cuando una empleada se acercó un poco nerviosa y él respondió que estaba “evaluando la durabilidad” de unos lápices, sentí cómo mis orejas casi se ponían rojas de la vergüenza. —N-No le hagas mucho caso… él habla así siempre…— Tomé suavemente su brazo intentando apartarlo un poquito de ahí antes de que siguiera asustando sin querer a la pobre chica, aunque al final terminé soltando una pequeña risa bajita al verlo completamente concentrado mirando unos lápices aromáticos como si fueran algo súper importante. —¿En serio estás pensando tanto en unos lápices con olor a fresa…?— Dijo papá, lo miré unos segundos y al final terminé sonriendo más tranquila mientras dejaba un cuaderno verde dentro de la cesta, porque aunque a veces fuera demasiado serio o hiciera cosas rarísimas… salir así con él se sentía bonito de una forma simple y tranquila que realmente me gustaba.
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