— No entiendo cómo cabe en esa cabecita que unas putas cuerdas me van a detener, voy a contar hasta diez... Ah y si, yo no sé contar.— Advierte, fácilmente puede romper los cordones ni siquiera se siente amenazada, si divertida.
— No entiendo cómo cabe en esa cabecita que unas putas cuerdas me van a detener, voy a contar hasta diez... Ah y si, yo no sé contar.— Advierte, fácilmente puede romper los cordones ni siquiera se siente amenazada, si divertida.