El sol se hunde lentamente tras las montañas lejanas, tiñendo el cielo de un rojo oscuro y profundo. Siegmeyer y Gavlan han caminado un buen trecho juntos y se han detenido en las ruinas de un viejo fuerte medio derruido. Algunas columnas caídas y muros cubiertos de hiedra forman un refugio improvisado. El viento es frío y trae el olor a tierra húmeda y piedra antigua. Ambos se han sentado sobre bloques de piedra para descansar un momento y comer algo antes de continuar.
Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo.
Gavlan
Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo.
Gavlan
El sol se hunde lentamente tras las montañas lejanas, tiñendo el cielo de un rojo oscuro y profundo. Siegmeyer y Gavlan han caminado un buen trecho juntos y se han detenido en las ruinas de un viejo fuerte medio derruido. Algunas columnas caídas y muros cubiertos de hiedra forman un refugio improvisado. El viento es frío y trae el olor a tierra húmeda y piedra antigua. Ambos se han sentado sobre bloques de piedra para descansar un momento y comer algo antes de continuar.
Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo.
[radiant_malachite_ape_821]