"En la intimidad de mi habitación, todavía conservaba las huellas de mi encuentro con León. Aunque ya había pasado tiempo y las marcas seguían presentes en mi piel, no pude evitar sonreír con picardía al recordarlo. Mientras me arreglaba frente al espejo para este día tan especial, pensé para mis adentros: "
«Vaya, oficial, sí que te esmeraste».
«Vaya, oficial, sí que te esmeraste».
"En la intimidad de mi habitación, todavía conservaba las huellas de mi encuentro con León. Aunque ya había pasado tiempo y las marcas seguían presentes en mi piel, no pude evitar sonreír con picardía al recordarlo. Mientras me arreglaba frente al espejo para este día tan especial, pensé para mis adentros: "
«Vaya, oficial, sí que te esmeraste».