En su camino de regreso hacia el pueblo pasa por al lado del puente de los troles. Su rostro muestra su evidente mosqueo ya que en su mano lleva lo que aparentemente es una trampa de cazadores. Una actividad que está prohibida en Storybrooke, desde luego. Va a tener un par de palabras con Graham y, si hace falta, llevará su queja hasta la alcaldía.
En su camino de regreso hacia el pueblo pasa por al lado del puente de los troles. Su rostro muestra su evidente mosqueo ya que en su mano lleva lo que aparentemente es una trampa de cazadores. Una actividad que está prohibida en Storybrooke, desde luego. Va a tener un par de palabras con Graham y, si hace falta, llevará su queja hasta la alcaldía.