Casi te robo, casi muero, casi cerramos un trato.
Categoría Fantasía
Había estado negociando durante una hora con aquel solitario Gavlan . Una hora en la que mi mano había acabado atravesada, envenenada, curada… y donde, aun así, no habíamos llegado a ningún acuerdo.
Y ahora estaba a punto de probar la cerveza que me ofrecía en un cuenco de madera. No iba a negarme.
¿Por qué iba a desconfiar de un no-muerto que aún conservaba su humanidad a base de cerveza y que casi me mata hacía un rato?
Agarré el cuenco con las dos manos y di el primer sorbo sin quitarle la mirada de encima. En cuanto el sabor me golpeó la boca, mis ojos se abrieron demasiado.
-¡Está mejor que la hidromiel!
Lo dije casi indignada del asombro antes de vaciarme el cuenco entero. La cerveza se derramó por la comisura de mis labios mientras tragaba como si acabara de descubrir lo prohibido.
Le devolví el cuenco enseguida.
-Más.
Me limpié la boca con el dorso de la mano.
-Ahora entiendo lo de la cerveza… Supongo que tu voluntad solo es una ayudita. Lo que de verdad te mantiene humano es esto.
Y ahora estaba a punto de probar la cerveza que me ofrecía en un cuenco de madera. No iba a negarme.
¿Por qué iba a desconfiar de un no-muerto que aún conservaba su humanidad a base de cerveza y que casi me mata hacía un rato?
Agarré el cuenco con las dos manos y di el primer sorbo sin quitarle la mirada de encima. En cuanto el sabor me golpeó la boca, mis ojos se abrieron demasiado.
-¡Está mejor que la hidromiel!
Lo dije casi indignada del asombro antes de vaciarme el cuenco entero. La cerveza se derramó por la comisura de mis labios mientras tragaba como si acabara de descubrir lo prohibido.
Le devolví el cuenco enseguida.
-Más.
Me limpié la boca con el dorso de la mano.
-Ahora entiendo lo de la cerveza… Supongo que tu voluntad solo es una ayudita. Lo que de verdad te mantiene humano es esto.
Había estado negociando durante una hora con aquel solitario Gavlan . Una hora en la que mi mano había acabado atravesada, envenenada, curada… y donde, aun así, no habíamos llegado a ningún acuerdo.
Y ahora estaba a punto de probar la cerveza que me ofrecía en un cuenco de madera. No iba a negarme.
¿Por qué iba a desconfiar de un no-muerto que aún conservaba su humanidad a base de cerveza y que casi me mata hacía un rato?
Agarré el cuenco con las dos manos y di el primer sorbo sin quitarle la mirada de encima. En cuanto el sabor me golpeó la boca, mis ojos se abrieron demasiado.
-¡Está mejor que la hidromiel!
Lo dije casi indignada del asombro antes de vaciarme el cuenco entero. La cerveza se derramó por la comisura de mis labios mientras tragaba como si acabara de descubrir lo prohibido.
Le devolví el cuenco enseguida.
-Más.
Me limpié la boca con el dorso de la mano.
-Ahora entiendo lo de la cerveza… Supongo que tu voluntad solo es una ayudita. Lo que de verdad te mantiene humano es esto.
Tipo
Individual
Líneas
90000000
Estado
Disponible