-La música suave de la fiesta ya no tenía la misma energía de horas atrás. Muchas de las mesas estaban vacías, algunos invitados se despedían cerca de la entrada y otros simplemente terminaban sus últimas copas entre conversaciones cansadas. Las enormes lámparas de cristal seguían iluminando el salón con ese brillo cálido y elegante que hacía parecer todo más refinado de lo que realmente era. Ryuji permanecía apartado del centro del lugar, apoyado tranquilamente cerca de uno de los balcones interiores, con una copa de vino tinto descansando entre sus dedos.
Su camisa negra ligeramente abierta en el cuello contrastaba con el ambiente demasiado formal de la fiesta, pero aun así parecía encajar perfectamente en él. No se veía incómodo ni fuera de lugar… más bien daba la sensación de alguien acostumbrado a observar antes que participar. Sus ojos rojizos recorrían lentamente el salón mientras la gente comenzaba a marcharse, y una pequeña sonrisa apareció en su rostro al notar lo rápido que las personas cambiaban cuando creían que la noche estaba terminando.-
Las fiestas elegantes siempre terminan igual…
-Dio un pequeño giro a la copa, observando cómo el vino se movía lentamente dentro del cristal antes de volver la mirada hacia la persona frente a él-
Al principio todos intentan impresionar a alguien… y al final solo queda la gente que ya no tiene energía para seguir fingiendo.
Su camisa negra ligeramente abierta en el cuello contrastaba con el ambiente demasiado formal de la fiesta, pero aun así parecía encajar perfectamente en él. No se veía incómodo ni fuera de lugar… más bien daba la sensación de alguien acostumbrado a observar antes que participar. Sus ojos rojizos recorrían lentamente el salón mientras la gente comenzaba a marcharse, y una pequeña sonrisa apareció en su rostro al notar lo rápido que las personas cambiaban cuando creían que la noche estaba terminando.-
Las fiestas elegantes siempre terminan igual…
-Dio un pequeño giro a la copa, observando cómo el vino se movía lentamente dentro del cristal antes de volver la mirada hacia la persona frente a él-
Al principio todos intentan impresionar a alguien… y al final solo queda la gente que ya no tiene energía para seguir fingiendo.
-La música suave de la fiesta ya no tenía la misma energía de horas atrás. Muchas de las mesas estaban vacías, algunos invitados se despedían cerca de la entrada y otros simplemente terminaban sus últimas copas entre conversaciones cansadas. Las enormes lámparas de cristal seguían iluminando el salón con ese brillo cálido y elegante que hacía parecer todo más refinado de lo que realmente era. Ryuji permanecía apartado del centro del lugar, apoyado tranquilamente cerca de uno de los balcones interiores, con una copa de vino tinto descansando entre sus dedos.
Su camisa negra ligeramente abierta en el cuello contrastaba con el ambiente demasiado formal de la fiesta, pero aun así parecía encajar perfectamente en él. No se veía incómodo ni fuera de lugar… más bien daba la sensación de alguien acostumbrado a observar antes que participar. Sus ojos rojizos recorrían lentamente el salón mientras la gente comenzaba a marcharse, y una pequeña sonrisa apareció en su rostro al notar lo rápido que las personas cambiaban cuando creían que la noche estaba terminando.-
Las fiestas elegantes siempre terminan igual…
-Dio un pequeño giro a la copa, observando cómo el vino se movía lentamente dentro del cristal antes de volver la mirada hacia la persona frente a él-
Al principio todos intentan impresionar a alguien… y al final solo queda la gente que ya no tiene energía para seguir fingiendo.