Tras una expedición prolongada, he llegado a Catarina, donde he tenido el placer de reencontrarme con un estimado colega, Siegward. Él me brindó su asistencia al prestarme su yelmo en un momento de necesidad, cuando me vi en la obligación de empeñar el mío.

Sin su invaluable apoyo, esta travesía no habría sido posible y mi propósito se habría desvanecido, lo que podría haberme llevado a una situación de desequilibrio, similar a la que enfrentaron los miembros de mi clan.
Tras una expedición prolongada, he llegado a Catarina, donde he tenido el placer de reencontrarme con un estimado colega, Siegward. Él me brindó su asistencia al prestarme su yelmo en un momento de necesidad, cuando me vi en la obligación de empeñar el mío. Sin su invaluable apoyo, esta travesía no habría sido posible y mi propósito se habría desvanecido, lo que podría haberme llevado a una situación de desequilibrio, similar a la que enfrentaron los miembros de mi clan.
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