La primera vez que enfrenté al destino no fue en las calles… fue sobre el mismo tatami, Keisuke Matsumoto se proclamaba a sí mismo el sucesor de Masutatsu Ōyama. Decía que podía doblegar a cualquiera con solo su fuerza y su técnica.
La pelea fue larga. Hice todo bien… y aun así, no caía,Por primera vez sentí la presión de una voluntad ajena. Keisuke Matsumoto murió ese día,Sus heridas fueron irreparables,pero...me dejó una lección:

"Cuando el cuerpo ya no puede seguir… es el espíritu el que decide cuánto más vas a pelear."
La primera vez que enfrenté al destino no fue en las calles… fue sobre el mismo tatami, Keisuke Matsumoto se proclamaba a sí mismo el sucesor de Masutatsu Ōyama. Decía que podía doblegar a cualquiera con solo su fuerza y su técnica. La pelea fue larga. Hice todo bien… y aun así, no caía,Por primera vez sentí la presión de una voluntad ajena. Keisuke Matsumoto murió ese día,Sus heridas fueron irreparables,pero...me dejó una lección: "Cuando el cuerpo ya no puede seguir… es el espíritu el que decide cuánto más vas a pelear."
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