Danniel Charles: 12 años.
Mr. Seang: ¿Te da miedo la muerte, Danniel?
– ¡Por supuesto que no, señor!
Mr. Seang: Deja que reformule la pregunta... ¿Te da miedo tu propia muerte?
Danniel se quedó callado, reflexionando, nunca se había parado a pensar en eso. Tras unos segundos habló con sinceridad.
– Si, señor.
Mr. Seang: Bien, así sobrevivirás más tiempo. Los que no la temen son impulsivos o pobres desgraciados.
Mr. Seang: ¿Te da miedo la muerte, Danniel?
– ¡Por supuesto que no, señor!
Mr. Seang: Deja que reformule la pregunta... ¿Te da miedo tu propia muerte?
Danniel se quedó callado, reflexionando, nunca se había parado a pensar en eso. Tras unos segundos habló con sinceridad.
– Si, señor.
Mr. Seang: Bien, así sobrevivirás más tiempo. Los que no la temen son impulsivos o pobres desgraciados.
Danniel Charles: 12 años.
Mr. Seang: ¿Te da miedo la muerte, Danniel?
– ¡Por supuesto que no, señor!
Mr. Seang: Deja que reformule la pregunta... ¿Te da miedo tu propia muerte?
Danniel se quedó callado, reflexionando, nunca se había parado a pensar en eso. Tras unos segundos habló con sinceridad.
– Si, señor.
Mr. Seang: Bien, así sobrevivirás más tiempo. Los que no la temen son impulsivos o pobres desgraciados.