No soy especialmente atractivo. Aquí no sobrevive quien presume, sino quien aguanta.
Y yo llevo años haciéndolo.
Cincuenta cabezas siguen en pie bajo mi cuidado, ni una menos cuando llega el invierno. El fuego de mi casa no se apaga, la despensa siempre está llena, y el techo no gotea ni cuando el cielo decide venirse abajo.
Tengo tierras que responden a mi nombre, manos que saben trabajarlas, y un establo que vale más que muchos hombres juntos. No persigo nada, lo que necesito ya lo tengo.
Y yo llevo años haciéndolo.
Cincuenta cabezas siguen en pie bajo mi cuidado, ni una menos cuando llega el invierno. El fuego de mi casa no se apaga, la despensa siempre está llena, y el techo no gotea ni cuando el cielo decide venirse abajo.
Tengo tierras que responden a mi nombre, manos que saben trabajarlas, y un establo que vale más que muchos hombres juntos. No persigo nada, lo que necesito ya lo tengo.
No soy especialmente atractivo. Aquí no sobrevive quien presume, sino quien aguanta.
Y yo llevo años haciéndolo.
Cincuenta cabezas siguen en pie bajo mi cuidado, ni una menos cuando llega el invierno. El fuego de mi casa no se apaga, la despensa siempre está llena, y el techo no gotea ni cuando el cielo decide venirse abajo.
Tengo tierras que responden a mi nombre, manos que saben trabajarlas, y un establo que vale más que muchos hombres juntos. No persigo nada, lo que necesito ya lo tengo.