Estuvo ahí a la hora pactada, llegando a dudar un poco si 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢 iría a presentarse. Quizás le dio mal la dirección, pensó. Su memoria no era lo que solía ser, en especial con la presencia perpetua de una neblina de nostalgia impregnándolo en todo momento.
Pero ella llegó a la hora en punto, para su alivio. Aunque ahora, viendo el precario estado del lugar en el que la había citado, no pudo evitar sentir un poco de vergüenza. Tal vez un lugar tan viejo, demacrado y oxidado no era apto para una mujer como ella.
—Gracias por venir. Perdón, sé que no es el sitio más glamoroso del mundo, al menos no en su estado actual... pero refleja la clase de memorias y recuerdos que me quedan.
Varias cintas amarillas de policía y una reja, ya muy oxidada, buscaban impedir el acceso al parque abandonado, pero él se había encargado de fabricar una entrada.
El límite en el punto al Este del parque daba hacia un risco con vista a la playa, en el cual la naturaleza había encontrado sitio para hacer brotar flores blancas.
Justo en ese terreno que las flores encontraron fértil, había una banca de parque que le permitía a los visitantes disfrutar de la vista, igualmente demacrada por las inclemencias del tiempo.
—Supongo que debe tener muchas preguntas sobre este lugar, su historia y lo que vengo a hacer aquí.
Pero ella llegó a la hora en punto, para su alivio. Aunque ahora, viendo el precario estado del lugar en el que la había citado, no pudo evitar sentir un poco de vergüenza. Tal vez un lugar tan viejo, demacrado y oxidado no era apto para una mujer como ella.
—Gracias por venir. Perdón, sé que no es el sitio más glamoroso del mundo, al menos no en su estado actual... pero refleja la clase de memorias y recuerdos que me quedan.
Varias cintas amarillas de policía y una reja, ya muy oxidada, buscaban impedir el acceso al parque abandonado, pero él se había encargado de fabricar una entrada.
El límite en el punto al Este del parque daba hacia un risco con vista a la playa, en el cual la naturaleza había encontrado sitio para hacer brotar flores blancas.
Justo en ese terreno que las flores encontraron fértil, había una banca de parque que le permitía a los visitantes disfrutar de la vista, igualmente demacrada por las inclemencias del tiempo.
—Supongo que debe tener muchas preguntas sobre este lugar, su historia y lo que vengo a hacer aquí.
Estuvo ahí a la hora pactada, llegando a dudar un poco si [Samantha_Takahashi] iría a presentarse. Quizás le dio mal la dirección, pensó. Su memoria no era lo que solía ser, en especial con la presencia perpetua de una neblina de nostalgia impregnándolo en todo momento.
Pero ella llegó a la hora en punto, para su alivio. Aunque ahora, viendo el precario estado del lugar en el que la había citado, no pudo evitar sentir un poco de vergüenza. Tal vez un lugar tan viejo, demacrado y oxidado no era apto para una mujer como ella.
—Gracias por venir. Perdón, sé que no es el sitio más glamoroso del mundo, al menos no en su estado actual... pero refleja la clase de memorias y recuerdos que me quedan.
Varias cintas amarillas de policía y una reja, ya muy oxidada, buscaban impedir el acceso al parque abandonado, pero él se había encargado de fabricar una entrada.
El límite en el punto al Este del parque daba hacia un risco con vista a la playa, en el cual la naturaleza había encontrado sitio para hacer brotar flores blancas.
Justo en ese terreno que las flores encontraron fértil, había una banca de parque que le permitía a los visitantes disfrutar de la vista, igualmente demacrada por las inclemencias del tiempo.
—Supongo que debe tener muchas preguntas sobre este lugar, su historia y lo que vengo a hacer aquí.