—Recibí aquel aviso pidiéndome que estuviera alerta y, aunque el mensaje era vago, mi intuición ya me señalaba a su autor. No alcancé a dar más de un par de pasos antes de que la gravedad hiciera lo suyo; de repente, el suelo dejó de existir y terminé sentado sobre el regazo de Vergil Sparda . Entre parpadeos de confusión, me pregunté cómo era posible que mi esposo lograra sorprenderme de esa forma una y otra vez, desafiando cualquier intento de anticiparme a sus movimientos.—
—Recibí aquel aviso pidiéndome que estuviera alerta y, aunque el mensaje era vago, mi intuición ya me señalaba a su autor. No alcancé a dar más de un par de pasos antes de que la gravedad hiciera lo suyo; de repente, el suelo dejó de existir y terminé sentado sobre el regazo de [Vergil_Sparda_Oficial] . Entre parpadeos de confusión, me pregunté cómo era posible que mi esposo lograra sorprenderme de esa forma una y otra vez, desafiando cualquier intento de anticiparme a sus movimientos.—