𝗿𝗲𝗱𝗲𝗺𝗽𝘁𝗶𝗼𝗻 /𝘳ɪˈ𝘥ɛ𝘮(𝘱)ʃ𝘯/ 𝘵𝘩𝘦 𝘢𝘤𝘵 𝘰𝘧 𝘴𝘢𝘷𝘪𝘯𝘨, 𝘧𝘳𝘦𝘦𝘪𝘯𝘨, 𝘰𝘳 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘪𝘯𝘪𝘯𝘨 𝘴𝘰𝘮𝘦𝘵𝘩𝘪𝘯𝘨, 𝘰𝘧𝘵𝘦𝘯 𝘵𝘩𝘳𝘰𝘶𝘨𝘩 𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘵.
Fandom Marvel
Categoría Acción
Vivir encerrado en un bunker no era lo suyo. Le recordaba demasiado a sus vacaciones en el hospital psiquiatrico y a su breve estadía en la prisión, quizás al demente paranoico de Frank Castle le gustara vivír como la cruza perfecta entre un topo y un ermitaño, aislado de todo el mundo y presindiendo del contacto humano, pero Benjamin no estaba tolerando ese estilo de vida. Aunque fuese un fugitivo intensamente buscado por las autoridades y esas latas de diez metros de altura llamadas centinelas, encontraba ciertos momentos para salir o mejor dicho, para escaparse de su compañero, el diablo de Hell's Kitchen.

A veces, Matt se comportaba peor que una esposa que sospecha de una infidelidad de su marido y lo interrogaba ante la más mínima cosa que hacía o decía, por lo que Dex aprendio que era mejor escaparse y discutir con él al regresar en lugar de hacerlo antes de salir y también al volver. Ahorrarse una discusión nunca estaba de más, sobre todo cuando buscaba algo de aire fresco sin causar daño o hacer algo malo.

Bullseye recorrió la cuidad con lo que considero un disfraz perfecto para pasar desapercibido. Ropa de civil, su confiable chaqueta de jean, una gorra de béisbol y gafas oscuras. No estaba de humor para ver una película, no tenía hambre suficiente para comprar algo de comida rápida y la semana anterior había entrado en la biblioteca pública, no podía repetir la excursión por precaución.

Se detuvo en una calle por la que no había caminado antes y al mirar hacia al otro lado en la vereda de frente, se encontró con la puerta de un museo. No recordaba la última vez que había entrado en uno y en el fondo de su ser, siempre había sido un bicho raro que adoraba leer y que estaba obsesionado con los dinosaurios y los eventos importantes de la historia.

Se formó detrás de unas cuantas personas que esperaban a entrar y agradeció internamente que la mujer mayor en la taquilla ni siquiera lo miro cuando deslizó un billete de veinte dólares debajo del cristal en el mostrador. La anciana le entrego su boleto y él se alejo tan rápido como pudo, aventurandose por el lugar en busca de un guía.

El museo era demasiado grande para recorrerlo por su cuenta y no quería unirse a uno de los grupos que ya habían iniciado el recorrido, lo mejor era evitar las multitudes. Matt lo mataría si lo atrapaban por un descuido tan tonto, y reducir el número de personas que podían reconocerlo por los letreros con su cara en las calles, le aseguraba tener una próxima oportunidad para salir.

Estuvo a punto de regresar a la taquilla para preguntarle a la mujer si ella podía ubicar a un guía por él, cuando se encontró con una tienda de recuerdos. Algo pequeña pero con mucha variedad de objetos. Un hombre estaba trabajando allí, acomodando la mercadería en los estantes mientras que los ojos del fugitivo se paseaban por cada objeto en exhibición, desde los llaveros, souvenirs, tazas, imanes hasta los peluches. Tenía de todo un poco, incluso gorras y golosinas.

—Disculpa, ¿tienes algo más sensorial?— Preguntó para llamar la atención del hombre que al parecer no había reparado en su presencia. —O algo que tenga esos puntitos para las personas invidentes.

Pensó en que no pasaría nada por decir eso. Matt no podía ser la única persona ciega en toda la cuidad, pero también era difícil que lo relacionaran directamente con el abogado. Solo quería llevarle un recuerdo, algo que pudiera tocar y saber que era sin que Dex tuviera que describirselo; lo cual no le molestaría, pero al abogado si parecía molestarle que lo hiciera y hasta le había dicho que no lo necesitaba para eso, para nada en realidad.

—Y si no es mucho pedir, podrías enseñarme ese triceratops de allá. Los hacen más realistas cada vez, cuando yo era niño los pocos triceratops que se podían conseguir en las jugueterias parecían rinocerontes con dos cuernos extra y con un sombrero en el cuello.


𝑫𝐔𝐒𝐓𝐈𝐍♫︎
Vivir encerrado en un bunker no era lo suyo. Le recordaba demasiado a sus vacaciones en el hospital psiquiatrico y a su breve estadía en la prisión, quizás al demente paranoico de Frank Castle le gustara vivír como la cruza perfecta entre un topo y un ermitaño, aislado de todo el mundo y presindiendo del contacto humano, pero Benjamin no estaba tolerando ese estilo de vida. Aunque fuese un fugitivo intensamente buscado por las autoridades y esas latas de diez metros de altura llamadas centinelas, encontraba ciertos momentos para salir o mejor dicho, para escaparse de su compañero, el diablo de Hell's Kitchen. A veces, Matt se comportaba peor que una esposa que sospecha de una infidelidad de su marido y lo interrogaba ante la más mínima cosa que hacía o decía, por lo que Dex aprendio que era mejor escaparse y discutir con él al regresar en lugar de hacerlo antes de salir y también al volver. Ahorrarse una discusión nunca estaba de más, sobre todo cuando buscaba algo de aire fresco sin causar daño o hacer algo malo. Bullseye recorrió la cuidad con lo que considero un disfraz perfecto para pasar desapercibido. Ropa de civil, su confiable chaqueta de jean, una gorra de béisbol y gafas oscuras. No estaba de humor para ver una película, no tenía hambre suficiente para comprar algo de comida rápida y la semana anterior había entrado en la biblioteca pública, no podía repetir la excursión por precaución. Se detuvo en una calle por la que no había caminado antes y al mirar hacia al otro lado en la vereda de frente, se encontró con la puerta de un museo. No recordaba la última vez que había entrado en uno y en el fondo de su ser, siempre había sido un bicho raro que adoraba leer y que estaba obsesionado con los dinosaurios y los eventos importantes de la historia. Se formó detrás de unas cuantas personas que esperaban a entrar y agradeció internamente que la mujer mayor en la taquilla ni siquiera lo miro cuando deslizó un billete de veinte dólares debajo del cristal en el mostrador. La anciana le entrego su boleto y él se alejo tan rápido como pudo, aventurandose por el lugar en busca de un guía. El museo era demasiado grande para recorrerlo por su cuenta y no quería unirse a uno de los grupos que ya habían iniciado el recorrido, lo mejor era evitar las multitudes. Matt lo mataría si lo atrapaban por un descuido tan tonto, y reducir el número de personas que podían reconocerlo por los letreros con su cara en las calles, le aseguraba tener una próxima oportunidad para salir. Estuvo a punto de regresar a la taquilla para preguntarle a la mujer si ella podía ubicar a un guía por él, cuando se encontró con una tienda de recuerdos. Algo pequeña pero con mucha variedad de objetos. Un hombre estaba trabajando allí, acomodando la mercadería en los estantes mientras que los ojos del fugitivo se paseaban por cada objeto en exhibición, desde los llaveros, souvenirs, tazas, imanes hasta los peluches. Tenía de todo un poco, incluso gorras y golosinas. —Disculpa, ¿tienes algo más sensorial?— Preguntó para llamar la atención del hombre que al parecer no había reparado en su presencia. —O algo que tenga esos puntitos para las personas invidentes. Pensó en que no pasaría nada por decir eso. Matt no podía ser la única persona ciega en toda la cuidad, pero también era difícil que lo relacionaran directamente con el abogado. Solo quería llevarle un recuerdo, algo que pudiera tocar y saber que era sin que Dex tuviera que describirselo; lo cual no le molestaría, pero al abogado si parecía molestarle que lo hiciera y hasta le había dicho que no lo necesitaba para eso, para nada en realidad. —Y si no es mucho pedir, podrías enseñarme ese triceratops de allá. Los hacen más realistas cada vez, cuando yo era niño los pocos triceratops que se podían conseguir en las jugueterias parecían rinocerontes con dos cuernos extra y con un sombrero en el cuello. [PANDEM0NIO]
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