Chanel Martínez tenía 27 años, medía 1.60 y, aunque muchos la subestimaban por su apariencia joven y su estatura, en los tribunales de México era implacable.
Nunca perdía.
No porque gritara más fuerte, ni porque dramatizara… sino porque pensaba mejor que todos los demás.
Fría. Precisa. Intocable.
Pero había algo...