---
Soy el dueño de tus sueños;
lienzo de acústicas rupturas,
me tiendes ante el templo como un anciano;
un animal amaestrado.
Verso siniestro; amada amante,
dueña de mis temperas acusativas.
Líricos abismos; cartas que se amaron;
cuando la noche le forjó mariposas al día.
Me tiendes sobre el arsénico de tus labios;
hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas.
Soy temple de verbo diferente;
un predicado entre verbos que se miran a los ojos.
Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa.
Tu liana; tus dianas de trigonometría.
Una dimensión de la que bebo y en la que renazco.
Es el néctar entre tus cosenos;
tu torso de notoría majestad.
Verme en este averno sin la capacidad de soñarte.
Es mi pienso de epsilones;
un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones.
Junto a ti; mi majestad.
Soy el dueño de tus sueños;
lienzo de acústicas rupturas,
me tiendes ante el templo como un anciano;
un animal amaestrado.
Verso siniestro; amada amante,
dueña de mis temperas acusativas.
Líricos abismos; cartas que se amaron;
cuando la noche le forjó mariposas al día.
Me tiendes sobre el arsénico de tus labios;
hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas.
Soy temple de verbo diferente;
un predicado entre verbos que se miran a los ojos.
Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa.
Tu liana; tus dianas de trigonometría.
Una dimensión de la que bebo y en la que renazco.
Es el néctar entre tus cosenos;
tu torso de notoría majestad.
Verme en este averno sin la capacidad de soñarte.
Es mi pienso de epsilones;
un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones.
Junto a ti; mi majestad.
---
Soy el dueño de tus sueños;
lienzo de acústicas rupturas,
me tiendes ante el templo como un anciano;
un animal amaestrado.
Verso siniestro; amada amante,
dueña de mis temperas acusativas.
Líricos abismos; cartas que se amaron;
cuando la noche le forjó mariposas al día.
Me tiendes sobre el arsénico de tus labios;
hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas.
Soy temple de verbo diferente;
un predicado entre verbos que se miran a los ojos.
Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa.
Tu liana; tus dianas de trigonometría.
Una dimensión de la que bebo y en la que renazco.
Es el néctar entre tus cosenos;
tu torso de notoría majestad.
Verme en este averno sin la capacidad de soñarte.
Es mi pienso de epsilones;
un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones.
Junto a ti; mi majestad.