𝕃𝕒 π•žπ•¦π•–π•£π•₯𝕖 π•Ÿπ• π•€ π•–π•Ÿπ•”π•¦π•–π•Ÿπ•₯𝕣𝕒 𝕒 π•₯𝕠𝕕𝕠𝕀 ¿β„šπ•¦π•–́ 𝕙𝕒𝕣𝕒́𝕀 π•”π•¦π•’π•Ÿπ••π•  𝕀𝕖𝕒 π•₯𝕦 π•₯π•¦π•£π•Ÿπ•  𝕕𝕖 𝕑𝕒𝕣π•₯π•šπ•£?

Nunca pensó que llegaría este día, pero eso no quiere decir que no lo ansiara...

La sangre brotaba, una herida en su abdomen ¿Quién la había hecho? Poco importaba ya, pues la vida se escapaba entre sus dedos, y su cuerpo lo sabía. Colapsó al suelo, sin fuerzas para moverse ¿Así terminaría todo...?

En su rostro no se dibujó frustración, miedo o rabia, la emoción que Nagi expresó en sus últimos momentos fue... Una sonrisa tranquila, la felicidad de saber que había hecho todo lo que estaba en su mano y, aunque muriese, se esforzó hasta su último aliento.

Ahí, rodeada del líquido carmesí que antes recorría su cuerpo, una figura conocida pareció tomarla para mirarle a los ojos. Su mirada estaba borrosa, pero al menos no moriría sola. βΈ» Gracias. βΈ» Su voz era apenas un hilo. βΈ» Lo siento pero... Me adelanto... Te espero allí. βΈ» Trató de estirar la mano para acariciar el rostro ajeno pero... Todo se volvió negro.

Nagi despertó en su cama, se levantó y una vez en el borde de la cama colocó su mano en su cabeza. βΈ» Que sueño más extraño. βΈ» Comentó, había vuelto a su usual calma ¿Quizás era un sueño premonitorio? Desde luego que se sintió real... βΈ» De nada servirá pensar en ello. βΈ» Se levantó, dispuesta a continuar con su día.
𝕃𝕒 π•žπ•¦π•–π•£π•₯𝕖 π•Ÿπ• π•€ π•–π•Ÿπ•”π•¦π•–π•Ÿπ•₯𝕣𝕒 𝕒 π•₯𝕠𝕕𝕠𝕀 ¿β„šπ•¦π•–́ 𝕙𝕒𝕣𝕒́𝕀 π•”π•¦π•’π•Ÿπ••π•  𝕀𝕖𝕒 π•₯𝕦 π•₯π•¦π•£π•Ÿπ•  𝕕𝕖 𝕑𝕒𝕣π•₯π•šπ•£? Nunca pensó que llegaría este día, pero eso no quiere decir que no lo ansiara... La sangre brotaba, una herida en su abdomen ¿Quién la había hecho? Poco importaba ya, pues la vida se escapaba entre sus dedos, y su cuerpo lo sabía. Colapsó al suelo, sin fuerzas para moverse ¿Así terminaría todo...? En su rostro no se dibujó frustración, miedo o rabia, la emoción que Nagi expresó en sus últimos momentos fue... Una sonrisa tranquila, la felicidad de saber que había hecho todo lo que estaba en su mano y, aunque muriese, se esforzó hasta su último aliento. Ahí, rodeada del líquido carmesí que antes recorría su cuerpo, una figura conocida pareció tomarla para mirarle a los ojos. Su mirada estaba borrosa, pero al menos no moriría sola. βΈ» Gracias. βΈ» Su voz era apenas un hilo. βΈ» Lo siento pero... Me adelanto... Te espero allí. βΈ» Trató de estirar la mano para acariciar el rostro ajeno pero... Todo se volvió negro. Nagi despertó en su cama, se levantó y una vez en el borde de la cama colocó su mano en su cabeza. βΈ» Que sueño más extraño. βΈ» Comentó, había vuelto a su usual calma ¿Quizás era un sueño premonitorio? Desde luego que se sintió real... βΈ» De nada servirá pensar en ello. βΈ» Se levantó, dispuesta a continuar con su día.
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