Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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Tenlo en cuenta al responder.
El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal.
Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar.
Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.-
Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino-
Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio.
Oz lo observó unos segundos.
-Hmmm… es pequeño.
El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala.
La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella.
-¡S-señor…!
Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre?
Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa.
-E-es… demasiado grande…
Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.-
La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar.
Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.-
Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino-
Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio.
Oz lo observó unos segundos.
-Hmmm… es pequeño.
El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala.
La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella.
-¡S-señor…!
Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre?
Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa.
-E-es… demasiado grande…
Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.-
La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal.
Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar.
Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.-
Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino-
Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio.
Oz lo observó unos segundos.
-Hmmm… es pequeño.
El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala.
La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella.
-¡S-señor…!
Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre?
Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa.
-E-es… demasiado grande…
Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.-
La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
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