Lo sabías, ¿no?
Claro. Siempre sabes todo. Siempre tienes la respuesta para todo, incluso para lo que ni siquiera sabía cómo preguntar.
"¿Qué harías sin mí?"
No quise responder. O no pude hacerlo, mejor dicho.
La mera posibilidad paralizó mi cuerpo como un veneno. Pero insististe, como si algo supieras. Como si tu intuición sin paralelo te estuviera diciendo algo.
Y me dí cuenta, en ese momento, que ibas a irte.
Claro. Siempre sabes todo. Siempre tienes la respuesta para todo, incluso para lo que ni siquiera sabía cómo preguntar.
"¿Qué harías sin mí?"
No quise responder. O no pude hacerlo, mejor dicho.
La mera posibilidad paralizó mi cuerpo como un veneno. Pero insististe, como si algo supieras. Como si tu intuición sin paralelo te estuviera diciendo algo.
Y me dí cuenta, en ese momento, que ibas a irte.
Lo sabías, ¿no?
Claro. Siempre sabes todo. Siempre tienes la respuesta para todo, incluso para lo que ni siquiera sabía cómo preguntar.
"¿Qué harías sin mí?"
No quise responder. O no pude hacerlo, mejor dicho.
La mera posibilidad paralizó mi cuerpo como un veneno. Pero insististe, como si algo supieras. Como si tu intuición sin paralelo te estuviera diciendo algo.
Y me dí cuenta, en ese momento, que ibas a irte.