—Era una de esas fiestas del medio del entretenimiento a la que Minami fue invitada, una fiesta de disfraces, a la cual decidió ir vestida de conejo, un vestido blanco hermoso y pomposo, como elegante y unas orejas que hacían juego con el vestido, sin duda algo refinado y acorde a la temática de esa noche, como muchas de las veces se le observaba sola y es que, si bien tenía el talento nato de la socialización, en las fiestas siempre se le dificultaba o prefería observar, en esas esferas era hasta cierto punto común encontrarse con algún vampiro o demonio encubierto.—
—Era una de esas fiestas del medio del entretenimiento a la que Minami fue invitada, una fiesta de disfraces, a la cual decidió ir vestida de conejo, un vestido blanco hermoso y pomposo, como elegante y unas orejas que hacían juego con el vestido, sin duda algo refinado y acorde a la temática de esa noche, como muchas de las veces se le observaba sola y es que, si bien tenía el talento nato de la socialización, en las fiestas siempre se le dificultaba o prefería observar, en esas esferas era hasta cierto punto común encontrarse con algún vampiro o demonio encubierto.—
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