—Ya no logro distinguir el Cielo del Infierno, Padre... La putrefacción nos ha alcanzado a todos —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras una lágrima caliente se escurría por su mejilla—. Los rezos que alguna vez conocí de memoria hoy se esfuman de mi boca sin efecto alguno... ¿Crees que podré resistirlo? ¿Cuánto más debo permanecer en pie hasta que me termine secando yo también?
El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho.
—¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?
El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho.
—¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?
—Ya no logro distinguir el Cielo del Infierno, Padre... La putrefacción nos ha alcanzado a todos —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras una lágrima caliente se escurría por su mejilla—. Los rezos que alguna vez conocí de memoria hoy se esfuman de mi boca sin efecto alguno... ¿Crees que podré resistirlo? ¿Cuánto más debo permanecer en pie hasta que me termine secando yo también?
El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho.
—¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?