Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas.
De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda.
Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo.
Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres.
Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil.
Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa.
El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo.
Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho.
En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma.
Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas.
Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista.
Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve.
Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo.
Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos.
La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares.
El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche.
Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas.
Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo.
Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda.
Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo.
Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres.
Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil.
Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa.
El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo.
Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho.
En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma.
Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas.
Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista.
Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve.
Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo.
Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos.
La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares.
El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche.
Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas.
Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo.
Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas.
De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda.
Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo.
Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres.
Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil.
Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa.
El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo.
Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho.
En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma.
Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas.
Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista.
Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve.
Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo.
Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos.
La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares.
El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche.
Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas.
Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo.
Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía