Que extraño Mía me ha enviado un vídeo, procedo a reproducirlo en la televisión antes de sentarme en el sofá a verlo.
No puedo creer ninguna de las palabras que salen de los labios de mi novia, antes de que el vídeo llegara a su fin tuve que apagar la televisión y lanzó el mando sin mirar ni siquiera donde cayó.
El ruido provocó que nuestro segundo bebé peludo se asustara y se marchara del salón.
No voy detrás para intentar calmarlo, ya que no yo mismo puedo calmar la furia y sobre todo la tristeza que siento en este momento.
Tapo mi rostro no por vergüenza de estar llorando, sigo sin creerme que ya no la volveré a tener en mis, reírnos juntos por cualquier tontería.
Incluso extrañaré cuando discutíamos , Mía me mostró que podía confiar de nuevo en las mujeres.
Y ahora ya no voy a volver a saborear sus labios, entrenar con Grayson…
Pobre Elisabeth, debe estar igual de destrozada y la pobre Lucinda… había vuelto a reunirse con sus hijos después de tanto tiempo y sufrimiento.
Ellos ya no están, ahora Eli y yo debemos cuidar mutuamente de su madre y entre nosotros.
No puedo creer ninguna de las palabras que salen de los labios de mi novia, antes de que el vídeo llegara a su fin tuve que apagar la televisión y lanzó el mando sin mirar ni siquiera donde cayó.
El ruido provocó que nuestro segundo bebé peludo se asustara y se marchara del salón.
No voy detrás para intentar calmarlo, ya que no yo mismo puedo calmar la furia y sobre todo la tristeza que siento en este momento.
Tapo mi rostro no por vergüenza de estar llorando, sigo sin creerme que ya no la volveré a tener en mis, reírnos juntos por cualquier tontería.
Incluso extrañaré cuando discutíamos , Mía me mostró que podía confiar de nuevo en las mujeres.
Y ahora ya no voy a volver a saborear sus labios, entrenar con Grayson…
Pobre Elisabeth, debe estar igual de destrozada y la pobre Lucinda… había vuelto a reunirse con sus hijos después de tanto tiempo y sufrimiento.
Ellos ya no están, ahora Eli y yo debemos cuidar mutuamente de su madre y entre nosotros.
Que extraño Mía me ha enviado un vídeo, procedo a reproducirlo en la televisión antes de sentarme en el sofá a verlo.
No puedo creer ninguna de las palabras que salen de los labios de mi novia, antes de que el vídeo llegara a su fin tuve que apagar la televisión y lanzó el mando sin mirar ni siquiera donde cayó.
El ruido provocó que nuestro segundo bebé peludo se asustara y se marchara del salón.
No voy detrás para intentar calmarlo, ya que no yo mismo puedo calmar la furia y sobre todo la tristeza que siento en este momento.
Tapo mi rostro no por vergüenza de estar llorando, sigo sin creerme que ya no la volveré a tener en mis, reírnos juntos por cualquier tontería.
Incluso extrañaré cuando discutíamos , Mía me mostró que podía confiar de nuevo en las mujeres.
Y ahora ya no voy a volver a saborear sus labios, entrenar con Grayson…
Pobre Elisabeth, debe estar igual de destrozada y la pobre Lucinda… había vuelto a reunirse con sus hijos después de tanto tiempo y sufrimiento.
Ellos ya no están, ahora Eli y yo debemos cuidar mutuamente de su madre y entre nosotros.