En medio del silencio
algo llamó.
Un tirón leve en la atmósfera
la sacudió.
Frente a ella estaba el lienzo,
un campo en blanco.
El vacío pareció extenderse,
ansioso por ser llenado.
Su mano se elevó
aceptando la invitación.
Movida por la urgencia
de aquel blanco.
Tomó una brocha
y la brisa pareció vibrar al contacto.
Sus ojos se posaron
casi por inercia
en la pintura roja.
"Quieres vivir..."
Susurró.
La pintura no se agitó.
Pero ella humedeció la brocha.
Un trazo,
dos trazos
y una mancha en el lienzo.
Se alejó,
dejando que la pintura respirase
por sí misma.
Un movimiento,
la mancha pareció vibrar.
Su cuerpo se estremeció,
sintiendo aquel azul
que siempre presionaba su pecho
y anudaba su garganta.
Algo en la pintura
hizo que sus ojos se clavasen
en el centro.
La mancha tembló,
respondiendo a su mirada.
Su forma cambió,
volviéndose espesa,
agrupándose,
deslizándose.
Hasta convertirse en una pequeña
masa roja.
"¿Por qué?"
Le habló.
Como si esperara que le respondiese.
El azul
se oscureció, oprimiendo.
Llevó una mano a su pecho.
Y la pintura rompió forma,
ensangrentando el lienzo
con líneas violentas
y gotas salpicadas.
Dejando
un trazo de vida propia.
Azul salpicado de rojo.
algo llamó.
Un tirón leve en la atmósfera
la sacudió.
Frente a ella estaba el lienzo,
un campo en blanco.
El vacío pareció extenderse,
ansioso por ser llenado.
Su mano se elevó
aceptando la invitación.
Movida por la urgencia
de aquel blanco.
Tomó una brocha
y la brisa pareció vibrar al contacto.
Sus ojos se posaron
casi por inercia
en la pintura roja.
"Quieres vivir..."
Susurró.
La pintura no se agitó.
Pero ella humedeció la brocha.
Un trazo,
dos trazos
y una mancha en el lienzo.
Se alejó,
dejando que la pintura respirase
por sí misma.
Un movimiento,
la mancha pareció vibrar.
Su cuerpo se estremeció,
sintiendo aquel azul
que siempre presionaba su pecho
y anudaba su garganta.
Algo en la pintura
hizo que sus ojos se clavasen
en el centro.
La mancha tembló,
respondiendo a su mirada.
Su forma cambió,
volviéndose espesa,
agrupándose,
deslizándose.
Hasta convertirse en una pequeña
masa roja.
"¿Por qué?"
Le habló.
Como si esperara que le respondiese.
El azul
se oscureció, oprimiendo.
Llevó una mano a su pecho.
Y la pintura rompió forma,
ensangrentando el lienzo
con líneas violentas
y gotas salpicadas.
Dejando
un trazo de vida propia.
Azul salpicado de rojo.
En medio del silencio
algo llamó.
Un tirón leve en la atmósfera
la sacudió.
Frente a ella estaba el lienzo,
un campo en blanco.
El vacío pareció extenderse,
ansioso por ser llenado.
Su mano se elevó
aceptando la invitación.
Movida por la urgencia
de aquel blanco.
Tomó una brocha
y la brisa pareció vibrar al contacto.
Sus ojos se posaron
casi por inercia
en la pintura roja.
"Quieres vivir..."
Susurró.
La pintura no se agitó.
Pero ella humedeció la brocha.
Un trazo,
dos trazos
y una mancha en el lienzo.
Se alejó,
dejando que la pintura respirase
por sí misma.
Un movimiento,
la mancha pareció vibrar.
Su cuerpo se estremeció,
sintiendo aquel azul
que siempre presionaba su pecho
y anudaba su garganta.
Algo en la pintura
hizo que sus ojos se clavasen
en el centro.
La mancha tembló,
respondiendo a su mirada.
Su forma cambió,
volviéndose espesa,
agrupándose,
deslizándose.
Hasta convertirse en una pequeña
masa roja.
"¿Por qué?"
Le habló.
Como si esperara que le respondiese.
El azul
se oscureció, oprimiendo.
Llevó una mano a su pecho.
Y la pintura rompió forma,
ensangrentando el lienzo
con líneas violentas
y gotas salpicadas.
Dejando
un trazo de vida propia.
Azul salpicado de rojo.