No pensé que el silencio pudiera pesar tanto.
Antes… la noche era distinta. Las estrellas siempre estuvieron ahí, pero no las miraba igual. Porque cuando levantaba la vista, no lo hacía solo… estabas tú a mi lado. A veces ni hablábamos, solo respirábamos el mismo aire, y eso bastaba.
Ahora… todo es demasiado grande.
El mar, el cielo… este acantilado. Todo parece querer recordarme lo pequeño que soy sin ti.
Sigo viniendo aquí. No sé por qué. Tal vez porque una parte de mí espera que, si me quedo el tiempo suficiente… vuelva a sentirte. Ese leve calor en la espalda, tus brazos rodeándome como si nada en el mundo pudiera tocarme.
Cierro los ojos… y casi lo logro.
Casi.
Pero cuando los abro… solo está el viento.
Me pregunto si aún me ves. Si sigues aquí, de alguna forma… si aún me abrazas cuando no me doy cuenta. Porque hay noches en las que juro sentir algo… algo suave, familiar… como si no te hubieras ido del todo.
Y entonces duele más.
Porque recuerdo.
Recuerdo tu voz. Tu risa. La forma en que tu cola se movía cuando estabas feliz… la manera en que decías mi nombre como si significara algo más grande que este mundo.
Y ahora… ya no hay nadie que lo diga así.
Sigo adelante, sí. Peleo, camino, respiro… hago todo lo que se supone que debo hacer.
Pero no es lo mismo.
Nada lo es.
Porque la verdad es esta…
No importa cuántas estrellas haya en el cielo…
Si tú no estás aquí para mirarlas conmigo,
se siente como si el mundo entero se hubiera quedado vacío.
Antes… la noche era distinta. Las estrellas siempre estuvieron ahí, pero no las miraba igual. Porque cuando levantaba la vista, no lo hacía solo… estabas tú a mi lado. A veces ni hablábamos, solo respirábamos el mismo aire, y eso bastaba.
Ahora… todo es demasiado grande.
El mar, el cielo… este acantilado. Todo parece querer recordarme lo pequeño que soy sin ti.
Sigo viniendo aquí. No sé por qué. Tal vez porque una parte de mí espera que, si me quedo el tiempo suficiente… vuelva a sentirte. Ese leve calor en la espalda, tus brazos rodeándome como si nada en el mundo pudiera tocarme.
Cierro los ojos… y casi lo logro.
Casi.
Pero cuando los abro… solo está el viento.
Me pregunto si aún me ves. Si sigues aquí, de alguna forma… si aún me abrazas cuando no me doy cuenta. Porque hay noches en las que juro sentir algo… algo suave, familiar… como si no te hubieras ido del todo.
Y entonces duele más.
Porque recuerdo.
Recuerdo tu voz. Tu risa. La forma en que tu cola se movía cuando estabas feliz… la manera en que decías mi nombre como si significara algo más grande que este mundo.
Y ahora… ya no hay nadie que lo diga así.
Sigo adelante, sí. Peleo, camino, respiro… hago todo lo que se supone que debo hacer.
Pero no es lo mismo.
Nada lo es.
Porque la verdad es esta…
No importa cuántas estrellas haya en el cielo…
Si tú no estás aquí para mirarlas conmigo,
se siente como si el mundo entero se hubiera quedado vacío.
No pensé que el silencio pudiera pesar tanto.
Antes… la noche era distinta. Las estrellas siempre estuvieron ahí, pero no las miraba igual. Porque cuando levantaba la vista, no lo hacía solo… estabas tú a mi lado. A veces ni hablábamos, solo respirábamos el mismo aire, y eso bastaba.
Ahora… todo es demasiado grande.
El mar, el cielo… este acantilado. Todo parece querer recordarme lo pequeño que soy sin ti.
Sigo viniendo aquí. No sé por qué. Tal vez porque una parte de mí espera que, si me quedo el tiempo suficiente… vuelva a sentirte. Ese leve calor en la espalda, tus brazos rodeándome como si nada en el mundo pudiera tocarme.
Cierro los ojos… y casi lo logro.
Casi.
Pero cuando los abro… solo está el viento.
Me pregunto si aún me ves. Si sigues aquí, de alguna forma… si aún me abrazas cuando no me doy cuenta. Porque hay noches en las que juro sentir algo… algo suave, familiar… como si no te hubieras ido del todo.
Y entonces duele más.
Porque recuerdo.
Recuerdo tu voz. Tu risa. La forma en que tu cola se movía cuando estabas feliz… la manera en que decías mi nombre como si significara algo más grande que este mundo.
Y ahora… ya no hay nadie que lo diga así.
Sigo adelante, sí. Peleo, camino, respiro… hago todo lo que se supone que debo hacer.
Pero no es lo mismo.
Nada lo es.
Porque la verdad es esta…
No importa cuántas estrellas haya en el cielo…
Si tú no estás aquí para mirarlas conmigo,
se siente como si el mundo entero se hubiera quedado vacío.