Aún escucha sus risas, no puede apagarla, no apagar su mente, es como una tortura noche tras noche sin darle tregua ya a su cuerpo temblando cubierto de sudor, a veces siente que la tiene cerca, respirando su nuca como tal lejos como un fantasma que desvanece.

Tan sola...sin la protección de aquella mujer que le juro lealtad y cuidado hacia ella.
Aún escucha sus risas, no puede apagarla, no apagar su mente, es como una tortura noche tras noche sin darle tregua ya a su cuerpo temblando cubierto de sudor, a veces siente que la tiene cerca, respirando su nuca como tal lejos como un fantasma que desvanece. Tan sola...sin la protección de aquella mujer que le juro lealtad y cuidado hacia ella.
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