Es fascinante cómo opera el sesgo cognitivo masculino. Ven a una mujer dueña de su sexualidad y, de inmediato, su cerebro simplista proyecta la fantasía de una ninfómana desesperada por un par de cumplidos. Permítanme corregir su error: una mujer que conoce su valor y su placer no es 'fácil', es exigente. Si no llevas a la mesa algo que iguale su nivel de claridad y autoconocimiento, la transacción ni siquiera comienza.
Es fascinante cómo opera el sesgo cognitivo masculino. Ven a una mujer dueña de su sexualidad y, de inmediato, su cerebro simplista proyecta la fantasía de una ninfómana desesperada por un par de cumplidos. Permítanme corregir su error: una mujer que conoce su valor y su placer no es 'fácil', es exigente. Si no llevas a la mesa algo que iguale su nivel de claridad y autoconocimiento, la transacción ni siquiera comienza.
Me gusta
Me encocora
Me endiabla
Me shockea
Me enjaja
15
27 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados