https://youtu.be/xPaSuWrBAQI?is=-4KKxsC4nv4b0os6

La recuerdo…

No como una muerte,
sino como un regalo imposible.
Mi cuerpo ya no podía sostenerlo.

La mitad del corazón del Caos-Elunai…
aquella reliquia que Jennifer me entregó,
ardía dentro de mí como un sol condenado a nacer en un cuerpo que no era el suyo.

—Ryu…—
susurré, apenas,
mientras mis dedos se aferraban a su ropa como si el mundo pudiera romperse en cualquier instante.

Y lo hizo.

Mi pecho se abrió
no en sangre…
sino en luz.
El corazón no explotó como una herida,
sino como un cielo antiguo recordando su origen.

Miles…
no…
millones de estrellas fugaces
nacieron de mí.

Cada fragmento,
cada chispa que escapaba hacia el firmamento,
pertenecía a un corazón distinto.

A un Familiar.
A un Ishtar.
A cada rama…
a cada nombre…
a cada historia que alguna vez tocó mi alma.

Incluso a aquellos que ya no caminan con nosotros.
Incluso a los que nunca fueron canon…
pero sí familia.

Porque el amor de Lili siempre fue así:
sin fronteras,
sin reglas,
sin olvido.

Las estrellas que no cayeron…
las que permanecen aún en el cielo…
no pertenecen al pasado.

Pertenecen a los que vendrán.
A los futuros familiares.
A los nombres que todavía no han nacido.

Y mientras mi cuerpo se deshacía en luz
entre los brazos de Ryu,
lo comprendí al fin.

Mi corazón…
nunca fue mío.
Siempre lo di.
Siempre lo entregué.
Siempre lo repartí sin guardarme nada.

Y ahora…
lo dejo atrás.

Convertido en reliquia.
Convertido en legado.
Convertido en cielo.

Mi última herencia…
para toda mi querida familia.
https://youtu.be/xPaSuWrBAQI?is=-4KKxsC4nv4b0os6 La recuerdo… No como una muerte, sino como un regalo imposible. Mi cuerpo ya no podía sostenerlo. La mitad del corazón del Caos-Elunai… aquella reliquia que Jennifer me entregó, ardía dentro de mí como un sol condenado a nacer en un cuerpo que no era el suyo. —Ryu…— susurré, apenas, mientras mis dedos se aferraban a su ropa como si el mundo pudiera romperse en cualquier instante. Y lo hizo. Mi pecho se abrió no en sangre… sino en luz. El corazón no explotó como una herida, sino como un cielo antiguo recordando su origen. Miles… no… millones de estrellas fugaces nacieron de mí. Cada fragmento, cada chispa que escapaba hacia el firmamento, pertenecía a un corazón distinto. A un Familiar. A un Ishtar. A cada rama… a cada nombre… a cada historia que alguna vez tocó mi alma. Incluso a aquellos que ya no caminan con nosotros. Incluso a los que nunca fueron canon… pero sí familia. Porque el amor de Lili siempre fue así: sin fronteras, sin reglas, sin olvido. Las estrellas que no cayeron… las que permanecen aún en el cielo… no pertenecen al pasado. Pertenecen a los que vendrán. A los futuros familiares. A los nombres que todavía no han nacido. Y mientras mi cuerpo se deshacía en luz entre los brazos de Ryu, lo comprendí al fin. Mi corazón… nunca fue mío. Siempre lo di. Siempre lo entregué. Siempre lo repartí sin guardarme nada. Y ahora… lo dejo atrás. Convertido en reliquia. Convertido en legado. Convertido en cielo. Mi última herencia… para toda mi querida familia.
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