Habían sido días con mucho trabajo. Al estar tanto tiempo fuera, tenía que ponerse al día con sus deberes, tanto en el templo como en el reino de los espíritus.
Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden.
Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás.
Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.
Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden.
Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás.
Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.
Habían sido días con mucho trabajo. Al estar tanto tiempo fuera, tenía que ponerse al día con sus deberes, tanto en el templo como en el reino de los espíritus.
Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden.
Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás.
Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.