Sellada por tres seres de inconmensurable poder.
Las vendas rúnicas se cierran sobre su piel, ardiendo…
No como cadenas.
Como promesas.
Cada símbolo palpita, vivo, hambriento… intentando contener lo incontenible.
El círculo demoníaco gira bajo sus pies, sellando el espacio… como si el exterior hubiese dejado de existir.
Y aun así…
Veythra sonríe.
Alza ambas manos…
y sin el menor rastro de respeto, les dedica un gesto obsceno a sus captores.
—¿Esto… es todo?
La lengua asoma entre colmillos afilados, la risa nace rota, juguetona… peligrosa.
—Os arrepentiréis de esto…
No hoy.
No mañana.
Pero cuando estas runas se quiebren…
cuando las almas que usasteis para sellarme empiecen a gritar…
—Recordaréis mi nombre.
Porque Veythra…
no amenaza.
Condena.
—Khkhehe…
HAHAHAHAHAHAHAHA…
Las vendas rúnicas se cierran sobre su piel, ardiendo…
No como cadenas.
Como promesas.
Cada símbolo palpita, vivo, hambriento… intentando contener lo incontenible.
El círculo demoníaco gira bajo sus pies, sellando el espacio… como si el exterior hubiese dejado de existir.
Y aun así…
Veythra sonríe.
Alza ambas manos…
y sin el menor rastro de respeto, les dedica un gesto obsceno a sus captores.
—¿Esto… es todo?
La lengua asoma entre colmillos afilados, la risa nace rota, juguetona… peligrosa.
—Os arrepentiréis de esto…
No hoy.
No mañana.
Pero cuando estas runas se quiebren…
cuando las almas que usasteis para sellarme empiecen a gritar…
—Recordaréis mi nombre.
Porque Veythra…
no amenaza.
Condena.
—Khkhehe…
HAHAHAHAHAHAHAHA…
Sellada por tres seres de inconmensurable poder.
Las vendas rúnicas se cierran sobre su piel, ardiendo…
No como cadenas.
Como promesas.
Cada símbolo palpita, vivo, hambriento… intentando contener lo incontenible.
El círculo demoníaco gira bajo sus pies, sellando el espacio… como si el exterior hubiese dejado de existir.
Y aun así…
Veythra sonríe.
Alza ambas manos…
y sin el menor rastro de respeto, les dedica un gesto obsceno a sus captores.
—¿Esto… es todo?
La lengua asoma entre colmillos afilados, la risa nace rota, juguetona… peligrosa.
—Os arrepentiréis de esto…
No hoy.
No mañana.
Pero cuando estas runas se quiebren…
cuando las almas que usasteis para sellarme empiecen a gritar…
—Recordaréis mi nombre.
Porque Veythra…
no amenaza.
Condena.
—Khkhehe…
HAHAHAHAHAHAHAHA…