Se acerca de forma distraída hasta la pelirroja, 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒌𝒊𝒆 , mientras esta recoge ropa para repartir entre los supervivientes. El Rey esboza una sencilla sonrisa, conmovido por la calma y el buen hacer de esa mujer en cualquier cosa por cotidiana que fuera.
-¿Sabes? Cuando era pequeño, el mundo se paraba cuando mi madre cumplía años. Hacia las mejores fiestas y la casa se llenaba de risas. Todos colaborábamos siempre en casa, por supuesto, pero ese día era para mi madre. No le permitíamos siquiera tomar sus platos o rellenarse una copa de vino. "La cumpleañera manda", decía ella. Pero nosotros creíamos lo contrario. La cumpleañera merecía ser agasajada...
De su espalda saca aquella bolsita de cuero y se la ofrece.
-Nuestro curtidor de cuero es bastante bueno y cuando vi esto... Pensé en ti. Me parece un buen regalo, ¿no crees? -pregunta el Rey- Feliz cumpleaños, Frankie- y, ante la expresión sorprendida por que él supiera qué día era hoy, el rey se encogió de hombros- Me lo dijo un pajarito.
-¿Sabes? Cuando era pequeño, el mundo se paraba cuando mi madre cumplía años. Hacia las mejores fiestas y la casa se llenaba de risas. Todos colaborábamos siempre en casa, por supuesto, pero ese día era para mi madre. No le permitíamos siquiera tomar sus platos o rellenarse una copa de vino. "La cumpleañera manda", decía ella. Pero nosotros creíamos lo contrario. La cumpleañera merecía ser agasajada...
De su espalda saca aquella bolsita de cuero y se la ofrece.
-Nuestro curtidor de cuero es bastante bueno y cuando vi esto... Pensé en ti. Me parece un buen regalo, ¿no crees? -pregunta el Rey- Feliz cumpleaños, Frankie- y, ante la expresión sorprendida por que él supiera qué día era hoy, el rey se encogió de hombros- Me lo dijo un pajarito.
Se acerca de forma distraída hasta la pelirroja, [FRANK1E], mientras esta recoge ropa para repartir entre los supervivientes. El Rey esboza una sencilla sonrisa, conmovido por la calma y el buen hacer de esa mujer en cualquier cosa por cotidiana que fuera.
-¿Sabes? Cuando era pequeño, el mundo se paraba cuando mi madre cumplía años. Hacia las mejores fiestas y la casa se llenaba de risas. Todos colaborábamos siempre en casa, por supuesto, pero ese día era para mi madre. No le permitíamos siquiera tomar sus platos o rellenarse una copa de vino. "La cumpleañera manda", decía ella. Pero nosotros creíamos lo contrario. La cumpleañera merecía ser agasajada...
De su espalda saca aquella bolsita de cuero y se la ofrece.
-Nuestro curtidor de cuero es bastante bueno y cuando vi esto... Pensé en ti. Me parece un buen regalo, ¿no crees? -pregunta el Rey- Feliz cumpleaños, Frankie- y, ante la expresión sorprendida por que él supiera qué día era hoy, el rey se encogió de hombros- Me lo dijo un pajarito.