Viajar al mundo de los espíritus era una acción primordial para que el cometido de Kazuo y su propia existencia tuvieran sentido en este mundo.
Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami.
Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal.
Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.
Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami.
Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal.
Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.
Viajar al mundo de los espíritus era una acción primordial para que el cometido de Kazuo y su propia existencia tuvieran sentido en este mundo.
Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami.
Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal.
Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.